Los jóvenes de hoy, criados en un ambiente saturado de mensajes que proponen falsos modelos de felicidad, corren el riesgo de perder la esperanza porque parecen a menudo huérfanos del verdadero amor, que llena de significado y de gloria. Los "falsos modelos de felicidad" que se enseñan a los jóvenes y a los niños, animándoles, incluso, a convertir sus cuerpos en objeto de consumo.
Son los hombres poderosos, que explotan las pasiones humanas para enriquecerse y hacer negocio con la curiosidad morbosa de los adolescentes.
"¡Qué tristeza cuando los jóvenes dejan de sorprenderse de los encantos de los sentimientos más bellos, del valor del respeto al cuerpo, manifestación de la persona y de su insondable misterio!", dijo Benedicto XVI en el rezo del Ángelus en la festividad de
Josefina Galán
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