sábado, 27 de septiembre de 2008

Con ganas de comerse el escenario, Paz Padilla entusiasmó al público

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En su camerino, sobre la mesa, una fuente de fruta fresca. Ella accede a fotografiarse con todo aquél o aquella que se lo pide. Los nervios la comen por dentro. Le avisan de que a la orquesta le quedan dos canciones y después le toca subirse al escenario.

-Estás deseando salir al ruedo, se te nota

-Sabes qué pasa? Cuando una está aquí esperando es lo peor. Si hay que parir, pues venga, que entren las contracciones. Cada actuación es un parto.

-¿Siempre pasas los mismos nervios?

-Espero ponerme siempre nerviosa, porque cuando me relaje estaré demasiado confiada y no me saldrán bien las cosas. Tener un poquito de tensión es bueno.

-¿Cuesta mucho llegar a cabecera de cartel?

-Es el trabajo del día a día. Siempre aprendiendo mucho y, hombre, siendo un poquito espabilá.

-A ver, ¿cómo te las arreglas con la familia si estás de un lado para otro?

-Ahora mismo es complicado, pero supongo que en un par de semanas recuperaré la normalidad. Ahora empiezo un programa dirigido por Quintero en Canal Sur los martes y miércoles; estoy en una serie también en Canal Sur, y luego me ha coincido con fechas como esta y estoy un poco estresá, pero todo pasa.

-Llueve, hace frío, y ahí fuera espera verte un gentío, ¿cómo te suena?

-Lo valoro muchísimo. Si han venido, han venido para verme y lo voy a dar todo.

Paz Padilla sube al escenario, agarra el micrófono: "¡buenas noches, Pulpíííí! A mí, mi madre no me parió, me echó a andar…."

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