La ministra de Fomento ha afrontado los problemas de su gestión siempre con las mismas tácticas: echar balones fuera, y ampararse en el inagotable apoyo del presidente Una nueva crisis para Magdalena. Y van tantas que debería estar acostumbrada. Porque desde el comienzo de su gestión ha vivido una detrás de otra. Su manera de afrontarlas en público, en cambio, nunca ha variado: echar balones fuera y ampararse en el inagotable apoyo del presidente. Cualquier cosa menos asumir jamás alguna responsabilidad.
Pero esta vez lo de los balones fuera va a ser más difícil, porque un juez va a investigar de donde proceden las filtraciones de información de los datos sobre el accidente de Barajas que su ministerio está obligado a custodiar. Porque desde que la comisión que investiga el siniestro comenzó a trabajar, cada vez que alguien ha puesto en duda la investigación oficial, un medio de comunicación ha recibido una parte de ella.
La primera filtración se produjo el 29 de agosto. Hasta el 12 de septiembre la ministra de Fomento no protestó. En su línea, le echó el muerto a otro y culpó de las filtraciones a los miembros de la comisió constituida (CIAIAC) para investigar el accidente.
Pero cuando el día 16 se filtró el borrador del informe preliminar que prepara la comisión, el colegio de pilotos anunció que demandaría al ministerio por ello, como responsable último de que ese material no salga a la luz pública. El departamento de Álvarez se apresura dice que "no puede responsabilizarse de todas las informaciones que se han publicado" porque no es la única institución que tiene acceso al informe.
Sin embargo, fuentes de la investigación consultadas por La edición.net aseguran que el borrador fue remitido a varios medios de comunicación, y que incluso venía remitido por un número de fax del propio ministerio.
Después se conocieron el borrador de dicho informe, que consta de doce páginas y tiene el 19 de septiembre como fecha de publicación, la carta de dimisión del vocal de los pilotos en la comisión Valentín Villarroel , el único video del accidente de Barajas, grabado por AENA, junto a una grabación de la primera llamada de aviso tras el siniestro.
Historia de una gestión
La ministra de Fomento está abonada a la polémica. Desde la salida del Gobierno de la ex titular de Cultura, Carmen Calvo, no hay otro miembro del Ejecutivo de Zapatero que haya generado más críticas.
No sólo su gestión está en el punto de mira. Sus formas han sido objeto de enérgicas protestas. Joan Herrera, portavoz de IU-ICV en el Congreso, dijo que es "prepotente, descarada y arrogante". Su grupo parlamentario pidió el cese de la ministra, que el pleno rechazó.
Álvarez se escuda en la fe que le tiene el presidente del Gobierno para decir una y mil veces que no dimitirá, mientras se presenta como una víctima política del PP y echa balones fuera buscando culpables fuero de su departamento a cuantas crisis han tenido lugar en él.
2004: caos circulatorio por las nevadas
Las fuertes nevadas caídas en 2004 provocaron un caos circulatorio sin precedentes y el primer problema serio al que se tuvo que enfrentar la ministra.
Álvarez tardó dos días en dar la cara y aunque reconoció que el protocolo de actuación establecido en la red de carreteras ante el temporal de nieve fue insuficiente, inauguró su repertorio de excusas: "Vuelvo a insistir en que ha sido la mayor nevada de los últimos 20 años y que ha sido justo en el día de vuelta al trabajo de muchos españoles".
Ya entonces aprovechó para dar las primeras muestras de esa manera de ser que desde los distintos grupos opositores tanto le reprochan. "En situaciones precedentes, el ministro estaba cazando; yo en mi casa, conectada por teléfono", dijo.
2006: crisis en los aeropuertos
La huelga ilegal de trabajadores de Iberia de El Prat de Barcelona ocasionó un colapso en el que se vieron atrapados miles de pasajeros e inauguró el año horribilis de los aeropuertos, 2006.
Ante quienes denunciaron inacción por parte del Ejecutivo, Álvarez se limitó a culpar de todo a la compañía aérea y a anunciar que se tomarían medidas sancionadoras contra la aerolínea española. Con este asunto, la odisea de las infraestructuras en Cataluña no había hecho más que empezar.
Meses más tarde, en las Navidades de 2006, el Gobierno decidió suspender las actividades de la compañía Air Madrid por falta de seguridad. La medida afectó a miles de viajeros, que ni pudieron volar a los destinos para los que habían adquirido sus correspondientes billetes ni pudieron regresar a su debido tiempo de donde se encontraban.
Durante la gestión de esta crisis, la ministra hizo gala de una falta de tacto evidente: "No somos una agencia de viajes, ni estamos para pagar las vacaciones a los españoles o a ciudadanos de otros países". Magdalena Álvarez denunció una "actitud irresponsable" por parte de la compañía.
Los problemas surgidos en los aeropuertos resurgieron nuevamente en El Prat de Barcelona en agosto de este mismo año. Una huelga de trabajadores de handling Flightcare revivió el fantasma del caos por la huelga de empleados de Iberia provocando importantes retrasos.
La respuesta de Fomento fue, una vez más, abrir un expediente sancionador a la empresa y achacar el problema a "la falta de personal". Álvarez insistió en que el aeropuerto barceloné funcionaba bien.
2007: el caos de los trenes en Cataluña
Los cortes en el servicio de cercanías y los retrasos y socavones en la construcción del AVE Madrid-Barcelona de 2007 fueron, hasta el momento, el reto más grave que se ha encontrado la ministra. Millones de personas se han visto afectados por estos problemas.
La ministra se ha limitado a decir que el Gobierno está haciendo "el mayor esfuerzo inversor de la historia de Cataluña" y que todas las molestias que se están padeciendo se deben a este hecho.
Resistencia y victimismo
"Por insistir más no me voy a ir, lo haré exclusivamente cuando no tenga la confianza de la persona que me ha nombrado". Esa fue una frase lapidaria. "Correr es de cobardes". Otra. A pesar de las críticas que le han llovido y de las peticiones insistentes de dimisión, Álvarez nunca ha dejado entrever que se planteara esta posibilidad, escudada en elapoyo público que siempre le ha manifestado Zapatero.
Incluso ha llegado a presentarse como víctima de una campaña política contra su persona. "Me consuela recordar la campaña despiadada que sufrió Indalecio Prieto por parte de la derecha española", ha dicho recordando al titular de Infraestructuras durante el Gobierno de Azaña.
"Soy una ministra del Gobierno y tengo el apoyo del presidente". "Bienvenido sea el día en el que el presidente decida que debo dejar el cargo".
En los pasillos del Congreso y ante el pleno en el que se votaba su posible recusación, Álvarez decidió hacerse la víctima: "Me reprochan todo, me reprochan como hablo, visto, sonrío, me comporto, y seguramente me reprocharán haber nacido".
Según Álvarez, esta moción tuvo un "trasfondo político y partidario" que buscaba "tapar toda una realidad política" aplicada por su Departamento. "Mientras aquí montan barullo, en la calle la gente puede transitar mejor por las carreteras, tiene más seguridad", agregó.
Su resistencia ha quedado de manifiesto en una frase que pronunció recientemente en un mitin del PSOE en Huelva y que la identifica: "Antes partía que doblá"
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