Las propuestas políticas del gobierno han dejado en un segundo plano lo que deben ser prioridades para el país: Invertir en capital humano, es decir preocuparse de la educación.¿Por qué Suiza, que no tiene recursos naturales, goza de un producto per cápita de US$50.000 y nosotros que los tenemos en abundancia tenemos un producto de US$15.000? La diferencia está en el capital humano. Esta es la suma de todas las habilidades de los individuos: educación, inteligencia, carisma, creatividad, experiencia laboral, fuerza empresarial, hasta la habilidad para ser un futbolista goleador.
La Agenda 2009 del Gobierno apunta a lo accesorio como es priorizar la institucionalidad política, voto voluntario, voto de los chilenos emigrantes, financiamiento a los partidos políticos, fideicomiso ciego para los políticos adinerados, ministerio de seguridad pública, el gobierno corporativo de las empresas estatales, nuevo código penal.
Lo principal es abordar la precariedad de nuestro capital humano. Es por ello que da pena que el gobierno haya colocado en un último lugar, por si hay tiempo, la ley general de educación, el fortalecimiento de la educación pública (los malos) para que su rendimiento se iguale con la educación privada (los buenos) y una superintendencia de educación, infaltable para deleite de la burocracia.
Más grave aún es que la agenda política no aborda los factores que explican la mediocridad política del país como es la definición de un claro “mercado político”, concepto que ha escandalizado a un grupo de abogados. La actividad política será eficiente si cuenta con los mecanismos reguladores para resolver sus fallas y un tribunal que conozca la violación de sus normas. Sin ello no habrá ni interés por votar ni en participar. Pero aún contando con ello, no habrá progreso si nuestro capital humano continúa siendo pobre.
La importancia del capital humano surgió en la década de los 50 con las investigaciones pioneras en la Universidad de Chicago de Theodore Schultz y seguidas por Gary Becker y Robert Lucas, todos premios Nobel. Becker ha estimado que el capital humano representa cerca del 75 % del stock de capital de una economía moderna. La importancia del capital humano no surgió de la lectura de Marx o Keynes que creyeron en la magia del capital físico e influenciaron a muchas universidades, CEPAL, Banco Mundial, BID, Naciones Unidas, que plagaron de inversiones físicas a los países subdesarrollados sin que hayan eliminado la pobreza.
El crecimiento económico depende fundamentalmente de la Productividad Total de los Factores: los conocimientos científicos y tecnológicos, la educación, el derecho de propiedad y el de los contratos, todo lo cual emana del capital humano, que exige una alta prioridad a la inversión nacional. Los países desarrollados dejaron de ser economías capitalistas, donde inicialmente el progreso lo comandaba el capital físico, y hoy se han transformado en “economías de capital humano”.
La agenda anunciada para el 2009 está invertida. Es al revés. Las urgencias deberán ser prioritariamente para los proyectos sobre educación, capacitación (sobre la que no hay propuestas) y los incentivos para aumentar el gastos en I+D más audaces que los existentes
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