jueves, 22 de enero de 2009

La UAL y UNICEF presentan los datos del informe sobre el Estado Mundial de la Infancia

Redacción- El Rector de la Universidad de Almería y la presidenta de UNICEF en la provincia han presentado esta mañana en la UAL los datos del informe anual sobre el Estado Mundial de la Infancia. El documento, que se realiza de forma monográfica sobre un tema específico cada año, ahonda en esta ocasión en los elevados índices de mortalidad que se registran en los países del Tercer Mundo por complicaciones del embazado o en el parto.

La presentación de este informe ha tenido también una parte simbólica, porque significa la reactivación del convenio marco que se firmó entre ambas instituciones en 1999 y que ahora se retoma para dotarlo de contenidos con un plan de actividades anual. Entre estas actividades se incluye la difusión del resumen sobre el Estado Mundial de la Infancia y también el desarrollo de un programa de actos para celebrar, el próximo mes de noviembre, el Día Internacional de los Derechos de la Infancia, entre otros.

Pedro Molina comenzaba su intervención haciendo referencia a unas palabras que el filósofo Fernando Savater destacaba en sus memorias. “La gente se podría dividir entre los que han tenido una infancia feliz y los que no. Los primeros se pasan la vida añorando su infancia, y los segundos...tal vez echando de menos no haberla tenido”, decía el Rector de la UAL, que explicaba que uno de los mensajes que quiere trasladar UNICEF en 2009 es que para salvar la vida de los niños y niñas que viven en los países menos desarrollados del mundo, hay que abordar antes la salud de sus madres. “Un niño nacido en un país pobre tiene 14 veces más probabilidades de morir durante los primeros 28 días de vida que uno que nace en un país industrializado, en el Primer Mundo”, apuntaba.

Además, casi el 40 por ciento de las muertes de niños menores de cinco años se producen cuando apenas han cumplido un mes de vida. De ellas, tres cuartas partes ocurren durante cuando el recién nacido apenas tiene una semana. “Millones de mujeres, de esas madres que ven morir a sus bebés en los primeros días o semanas sufren, además, lesiones, infecciones, enfermedades o discapacidades relacionadas con el embarazo y el parto. Según los informes de Unicef, si esas mujeres pudieran tener acceso a servicios médicos esenciales, la mortalidad y las lesiones relacionadas con la maternidad se podrían evitar hasta en un 80 por ciento”, argumentaba el Rector de la UAL.

En la actualidad, según los datos que maneja UNICEF, la agencia de Naciones Unidas para los derechos de la infancia, los diez países con las tasas más altas de mortalidad neonatal (un indicador de las muertes que se producen durante los primeros 28 días de vida) son: Liberia (66 muertes por cada 1.000 nacidos vivos); Costa de Marfil (64), Irak (63), Afganistán (60), Sierra Leona (56), Angola (54), Malí (54), Pakistán (53), República Centroafricana (52) y Lesotho (52).

Las pautas regionales de mortalidad neonatal están estrechamente relacionadas, además, con las de mortalidad materna. Cinco de los 10 países con las tasas más elevadas de mortalidad neonatal (Liberia, Afganistán, Sierra Leona, Angola y Malí) también están entre los 10 países con las mayores tasas de mortalidad materna o de riesgo de mortalidad materna para toda la vida.

Los datos aportados en este estudio sobre el Estado Mundial de la Infancia son “tremendamente descorazonadores”, según coincidían en señalar esta mañana el Rector de la Universidad de Almería y la presidenta de UNICEF en Almería, María de Muller. “El mensaje que queremos dar es que sabemos cómo se puede reducir la mortalidad y mejorar la salud de las madres, pero eso no puede hacerse si no se cuenta con los recursos necesarios”, reclamaba De Muller.

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