lunes, 19 de enero de 2009

Tita Cervera teme el daño de la pelea con su nuera y su hijo Borja

Hasta ahora, Carmen Cervera sólo ha querido hablar lo justo y necesario sobre la guerra abierta que existe en el seno familiar. Unas peleas que, actualmente, giran en torno a si es abuela, o no, del pequeño Sacha. Ahora ha pasado con declaraciones en las que reconoce la paternidad de Borja, y acepta al hijo que éste tuvo con Blanca Cuesta como su nieto legitimo. Pero la guerra no termina con esta pequeña victoria de Blanca y Borja según indican quienes la conocen bien y han seguido este fragor sordo que estalló a través del programa de Jaime Cantizano como informó El Semanal Digital.

Carmen se lamenta en declaraciones a El Mundo de que su hijo no haga honor al apellido que lleva, de que se olvide a veces de que es un Thyssen y, sobre todo, que no respete que su nombre representa dinero, poder y responsabilidad.

Y es que Carmen, a pesar de sus 65 años, sigue teniendo edad más que suficiente para seguir peleando y para echarle en cara a su hijo lo que considera que hace mal. Entre otras cosas, que no se relacione con gente de su clase.

Mala memoria

Hay gente que aprovecharía estos comentarios de Tita para echarle en cara la mala memoria que tiene y que ella tiene un gran patrimonio gracias a su último marido, pero a Carmen no le importa y deja bien puestos los puntos sobre las íes.

Ser un Thyssen honra a quien lleva ese apellido y a quién se codea con él y por eso lamenta que Borja no ha sabido hacerse un círculo de su mismo nivel. Y, sobre todo, que se deje aconsejar mal y, según dicen, acepte supuestamente pisos a cambio de hacerse pruebas de paternidad.

Sin embargo, a pesar de todos estos malos momentos y de estas peleas, Tita espera que el temporal se pase y que ella vuelva a recuperar la buena relación y el cariño que existía entre su hijo y ella.

Y es que para Tita lo más importante en la vida ha sido ser madre y, como madre soltera, luchar por su hijo. Una soltería de la que habla hoy sin tapujos y de la que, como reconoce ahora, aceptó porque ni ella ni el padre legítimo de Borja, Manolo Segura, querían comprometerse. Pero sabe a la vez que esta refriega ha dejado en entredicho su imagen de mecenas cultural, que ha reivindicado también en declaraciones a La Razón, y que todo esto hace daño al Museo por el que tanto ella como su marido lucharon con pasión. ¿Fin de sus guerras y armisticio? En breve, muchos temen más capítulos.

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