miércoles, 29 de abril de 2009

Alarmantes datos sobre la obesidad y sus riesgos en España

Alarmantes datos sobre la obesidad y sus riesgos en España
LAEDICION.NET.-Esta es una de las conclusiones a las que llega el Estudio AGEMZA, cuyo fin ha sido analizar el perfil de riesgo cardiovascular de una muestra de jóvenes varones españoles de los años ochenta, comparándola con una muestra actual de similares características, y cuyos resultados se publican en un artículo de Revista Española de Cardiología.

Las dos muestras del estudio están compuestas por varones jóvenes residentes en la Academia General Militar de Zaragoza, en los que se han estudiado datos antropométricos, hábitos deportivos, dietéticos, tóxicos, así como perfiles bioquímico y lipídico.

La muestra actual de cadetes posee respecto a su homónima de los años 80, más peso e índice de masa corporal y peor perfil lipídico, "a pesar de que los parámetros se mantienen en valores deseables, según las actuales recomendaciones de las guías de práctica clínica", señala la Dra. Pilar Portero, de la Unidad de Investigación Cardiovascular del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud de Zaragoza y coautora del Estudio AGEMZA.

La principal repercusión a la que llega el estudio es que "existe mayor riesgo de eventos coronarios estimados en los próximos 10 años y proyectados a los 65 años de edad, según concluye el estudio y los resultados calculados a través de la ecuación de Framingham", apunta la Dra. Portero.

Campañas Preventivas

El hecho de que el riesgo de enfermedad cardiovascular a los 65 años sea mayor en los cadetes actuales, conlleva la necesidad de insistir en medidas de prevención cardiovascular, medidas higiénico-dietéticas e incluso farmacológicas, si fuera necesario.

En cuanto al tipo de medidas higiénico-dietéticas resulta prioritario vigilar el peso por dos motivos: "evitar el riesgo que supone el factor sobrepeso y reducir la aparición de otros factores asociados (hipertensión y colesterolemia)", apunta la coautora del estudio.

Esto hace que la dieta y el ejercicio físico sean las medidas iniciales a instaurar como hábitos de vida, siendo también muy importante el seguimiento periódico del colesterol y de la tensión arterial. "Si con estas medidas, no se logra conseguir los valores óptimos, se incluirán fármacos específicos", concluye la Dra. Portero.

Una dieta equilibrada, fuente de salud

Una dieta adecuada puede retrasar y ayudar a controlar los principales factores de riesgo cardiovascular: obesidad, hipertensión, diabetes e hipercolesterolemia. La obesidad, el colesterol y la hipertensión son algunos de los principales factores de riesgo que intervienen en las enfermedades cardiovasculares y que pueden controlarse a través de la alimentación.

Los buenos hábitos de vida, entre los que la influencia de la alimentación resulta fundamental, previenen las enfermedades del corazón. "Las pautas alimentarias cardiosaludables incluyen la ingesta de fruta y verdura diaria, aceite de oliva, pescados y productos bajos en grasa: aves sin piel ni grasa, carnes magras", señala la Dra. Nieves Tarín, cardióloga de la Fundación Española del Corazón.

Teniendo en cuenta que las enfermedades cardiovasculares son las responsables de un tercio de las muertes que se producen en el mundo y que cada dos segundos se produce una muerte por enfermedad cardiovascular en el mundo, los cardiólogos recuerdan que "la alimentación y el ejercicio físico son dos de los pilares sobre los que se asienta el control de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares", matiza la Dra. Tarín.

Ejercicio saludable

Una de las mejores estrategias de prevención de las enfermedades cardiovasculares se basa en la realización de actividad física. Practicar ejercicio moderado, evitando así el sedentarismo es un hábito de vida cardiosaludable, capaz de evitar el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.

Además es necesario "vigilar las cifras de tensión arterial, los niveles de glucosa, de colesterol y el peso", señala la Dra. Tarín. La frecuencia para realizar estas pruebas varía en función de la edad, los antecedentes de enfermedad cardiovascular y las cifras previas que se hayan obtenido en otros reconocimientos.

Si no se sigue una alimentación equilibrada el riesgo de aparición de problemas cardiovasculares a partir de la mediana edad se multiplica y éstos inducirán consecuencias más graves. Asimismo, en las personas que ya han padecido un accidente cardiovascular, la alimentación adecuada es esencial para mejorar su pronóstico y evitar recidivas o complicaciones.

Esta perspectiva motiva que se haga especial énfasis en extender hábitos alimenticios correctos en la población general de cualquier edad. Y es que, aunque generalmente la población sabe lo que es bueno comer y lo que es dañino para el corazón, existen importantes déficits en la información a los ciudadanos en este ámbito y en el cumplimiento de las recomendaciones efectuadas por los expertos.

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