LAEDICION.NET.-"Los cambios de plantilla acontecidos recientemente en diversos departamentos del Ministerio de Fomento precisan la redistribución del espacio de trabajo". Era la excusa perfecta que tenía Magdalena Álvarez para encargar hace unas semanas una colosal reforma a fondo de la séptima planta de su entonces Ministerio, en el número 67 del Paseo de la Castellana. Cómo iba a pensar ella que después de librarse tantas veces de la guillotina de José Luis Rodríguez Zapatero acabaría siendo destituida sólo un año después de que el presidente la ratificara en su puesto., y a tenor de los cambios que se hicieron efectivos en octubre de 2008 en Fomento (se pasó de dos secretarías de Estado a tres), los nuevos altos cargos no tenían despachos lo suficientemente amplios y cómodos. Así que Álvarez contrató al arquitecto Luis Abad Esteban para que le diseñara la reforma de la planta noble del edificio.
Ésta consistía en tirar tabiques para ampliar la superficie de algunos despachos, construir otros nuevos, reformar baños, habilitar nuevos pasillos, renovar toda la instalación de alumbrado de la planta y dotar de unidades de climatización independientes del sistema central a nueve despachos y salas de reuniones. Todo al módico precio de 734.544,30 euros, obra para la que Fomento convocó un concurso en marzo y que el Partido Popular, al enterarse, llevó al Congreso para pedir explicaciones.
Pero ocurre que la llegada de José Blanco ha supuesto deshacer los cambios realizados por su antecesora hace apenas medio año, cuando Álvarez creó una tercera Secretaría de Estado: la de Transportes, que se sumó a las de Planificación y Relaciones Institucionales; e Infraestructuras.
El también número dos del PSOE decidió nada más tomar posesión de su nuevo cargo integrar Infraestructuras en Planificación para adelgazar el organigrama en tiempos de crisis, de forma que volvieron a quedar dos secretarías de Estado y no tres. Así, al frente de Planificación e Infraestructuras estará Víctor Morlán, y de Transportes, Concepción Gutiérrez del Castillo. Ambos tomaron posesión de su cargo este lunes.
Entonces, ¿qué sucede con la reforma que en teoría iba a servir para dar cobijo a tanto alto cargo si a partir de ahora van a ser menos? Desde el Ministerio de Fomento evitaron dar cualquier explicación a este periódico, argumentando que con el cambio de titular de la cartera están saturados. Por lo pronto, el concurso convocado para adjudicar la golosa obra a una constructora sigue su cauce: este mismo lunes se cerró el plazo para que las empresas interesadas presentaran sus ofertas, que los responsables de la Junta de Contratación de Fomento abrirán el próximo 6 de mayo. A partir de ahí sólo queda adjudicar la obra y ponerse manos a la obra.
De seguir adelante el proyecto ideado por Álvarez como así parece, le habrá dejado a Blanco una herencia envenenada, puesto que será éste quien tenga que responder de rebote en la Cámara Baja a la pregunta escrita formulada por los populares. Y, si en el último momento el nuevo ministro decide parar las máquinas, al arquitecto nadie le quita los honorarios que cobró por planificar una remodelación que quedaría guardada en el cajón.
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