El alcalde inaugura la exposición, fruto de la colaboración del Ayuntamiento y Unicaja
LAEDICION.NET.-REDACCIÓN.-El alcalde, Luis Rogelio Rodríguez Comendador ha inaugurado en la Plaza de las Velas una muestra compuesta por dieciséis esculturas monumentales del artista español Baltasar Lobo, (1910-1993) que permanecerán en ese mismo lugar hasta el próximo 25 de enero, como fruto de la colaboración entre el Ayuntamiento y Unicaja. La obra escultórica que podrán disfrutar los almerienses durante las próximas semana se centra básicamente en la figura femenina, abriendo la calle, como ha señalado el alcalde, “a un estilo directo y fresco, respetuoso y atrevido, inesperado y lógico al mismo tiempo”.
Exposición
El alcalde ha resaltado en la presentación pública de este conjunto de esculturas que abrir las calles de Almería al arte no sólo es una prioridad de este Ayuntamiento, sino también una exigencia imprescindible del mundo de hoy, “tanto para mejorar la calidad de vida de los almerienses, sino también para promover y afianzar una imagen cada vez más dinámica de nuestra competitividad y capacidad de desarrollo como ciudad.” Rodríguez Comendador ha animado a los almerienses a que durante los próximos días se acerquen para “admirar, disfrutar y tocar” esta exposición, que transforma el paisaje cotidiano y establece una fuerte empatía con aquellos que la observan.
Obra
La obra de Baltasar Lobo es un eslabón necesario para entender la transformación de la escultura moderna en su tránsito desde la figuración al informalismo. Su escultura discurre por caminos de creciente abstracción, rondando lo monotemático, en especial lo relativo a la figura femenina, en la que simplifican y crecen las formas, recuerda también el horizonte de Moore y Brancusi, y en su progresiva pérdida de los rasgos anecdóticos recuerda ocasionalmente a los surrealistas. En sus obras el motivo se extrae configurando la figura, el equilibrio entre la masa y el volumen, la materialidad y el peso. El trabajo emergente del bloque constituye el poder escultórico que convierte a Lobo en un clásico moderno. A Lobo le atraía enormemente el universo de la vida entendida en su pureza biológica y le gustaba visitar exposiciones que organizaba el Museo de Historia Natural sobre los ciclos de la naturaleza, la evolución de las especies o las ciencias naturales, siempre motivado por el afán de comprender el ser original, primigenio. Por su delicado estado de salud Lobo no llegó a practicar como escultor el trabajo del hierro, pero sí otorgaba un cuidado exquisito a la labor de la fundición, donde se materializaban algunas de sus viejas esculturas, a partir de modelos de yeso, en monumentales esculturas de bronce.
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