lunes, 17 de mayo de 2010
No quiere hablar públicamente
A pesar de la presión, ella se mantiene en su casa. Allí recibe las visitas puntuales de su sobrina y de su inseparable May, un tipo agradable, locuaz y cariñoso que protege, acompaña y anima a gran parte de los personajes que habitan en la famosfera. Lo cierto es que en las últimas horas, Maruja amontona ofertas para asistir a varios programas de televisión para contar su experiencia. Ella ha preferido no aceptar ninguna de las propuestas, puede que porque su estado anímico no es el más adecuado y porque, por el tratamiento, Díaz tiene un tono de voz débil y algo turbio. Se le escucha con dificultad. Es la única explicación a que no reaparezca en televisión, pues de sobras es conocida su fuerte carácter y su necesidad de seguir compareciendo en los programas del corazón. Pero, en estos momentos, prefiere no salir de casa. De momento, poco o nada dicen sus más allegados sobre el asunto. Afortunadamente tiene en quien guarecerse y en quien desfogarse. Aseguran que en el hospital recibió las visitas de varios amigos y compañeros, pero quien no se despegó de su lado fue su sobrina, con la que mantiene una estrecha relación. Es como su hija.
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