martes, 22 de junio de 2010

Doña Letizia acapara las miradas en la boda real sueca


LAEDICION.NET.- D.M.- La primera boda de una heredera a un trono en el siglo XXI (la única en el mundo que tomará el relevo de sus padres directamente) no ha dejado indiferente a nadie. Como si de un cuento de hadas moderno se tratara, Victoria de Suecia y Daniel Westling se han dado el 'sí quiero' después de ocho años luchando por su amor. Y, como en todo enlace que se precie últimamente, Letizia Ortiz ha vuelto a ser la estrella pese a sus homólogas, robando planos en algunas ocasiones a la novia.

Los Príncipes de Asturias fueron dos de los protagonistas de las celebraciones previas al gran día. Sin duda, Letizia Ortiz volvió a marcar tendencia por su elegancia. Aunque ambos no asistieron a la cena previa a la boda - viernes noche - dieron mucho que hablar en el concierto celebrado a continuación. Cuando la pareja se bajó del coche que les traía a la cita, algunos medios confundieron a la consorte con la soberana Rania de Jordania.

Letizia volvió a confiar en Felipe Varela, su diseñador de cabecera, para vestirse en un día tan señalado. Con un diseño rojo palabra de honor y falda de volantes de inspiración española, la futura reina de España causó sensación entre la prensa internacional, aunque también hubiera voces críticas que señalaran que la ex periodista utilizó un vestido muy parecido a los que elabora la casa Rosa Clará en sus fábricas de China para bodas de serie B.

Ya en la ceremonia, la princesa de Asturias se mostró más discreta. Letizia eligió para la ocasión un vestido color pastel y completó su estilismo con un recogido en el pelo que adornó con una tiara. Por su parte, la infanta Elena fue la invitada que dio la nota de color al enlace, con un look de inspiración goyesca compuesto por una torera de luces (como la de los matadores) y un vestido rosa que recordaba bastante a un capote, obra de Lorenzo Caprile. ¿Quiso reivindicar la fiesta nacional cuando se está planteando su abolición?

Los otros miembros de la realeza que desde España viajaron a Estocolmo fueron la reina Sofía y la infanta Cristina con su esposo Iñaki Urdangarín. Asimismo, Kyril de Bulgaria y la española Rosario Nadal, que hace unos meses rompieron su relación, asistieron juntos a la catedral para sorpresa de muchos.

La que peor lo pasó antes de entrar al templo fue Mary de Dinamarca, que a punto estuvo de caer por culpa de un pisotón de su marido, el príncipe Federico. Eso sí, curiosamente la más campechana fue una invitada de sangre azul y a la sazón reina, Beatriz de Holanda, a la que se le ocurrió llegar hasta el edificio en un autobús de línea (el nr. 4).

La más sensible de los invitados fue la que más fama de conflictiva tiene, la princesa Mette Marit, que se puso a llorar mientras los novios intercambiaban alianzas. Pero nadie brilló tanto en la ceremonia, sin contar a la novia, como la princesa Magdalena de Suecia, que dejó boquiabiertos a los presentes con un vestido azul claro que resaltaba su increíble belleza.

En la boda de Victoria de Suecia el pastel nupcial pesaba 250 kilos y medía más de tres metros de altura. En el banquete, que fue todo un éxito, la eurovisiva Carola cantó al novio uno de sus temas favoritos, ‘The runaway’, y los príncipes herederos de Noruega, Haakon y Mette-Marit, demostraron ser los más marchosos bailando hasta las 4:30 de la madrugada.

No hay comentarios: