lunes, 7 de mayo de 2012

La suerte de Andalucía

Juan carlos Pérez Navas




Los andaluces tenemos razones para el optimismo. Cuando el país no termina de encontrar la salida de la crisis económica; cuando el Gobierno de España ha dejado bien claro que serán los españoles de a pie, con sus derechos, los que paguen la cuenta; cuando se han hecho evidentes las mentiras de Rajoy para llegar a La Moncloa… en estos tiempos más que difíciles, las urnas han querido que la suerte de Andalucía quede en otras manos.

Demostrando un gran sentido de la responsabilidad, la izquierda andaluza ha buscado un entendimiento para gobernar Andalucía. A pesar de lo que dirán los compañeros de Arenas, el desaparecido, el acuerdo que han firmado PSOE e IU no habla de cuotas ni de porcentajes: no es un pacto de consumo interno, sino un contrato con la sociedad andaluza.

El presidente Griñán lo anunció en el Parlamento, en la primera jornada del debate de investidura. El futuro gobierno de Andalucía trabajará, ante todo, con dos compromisos: la creación de empleo y la salvaguarda de los derechos sociales, poniendo un especial énfasis en la defensa de la educación, de la que depende nuestro crecimiento a largo plazo.

Los socialistas creemos firmemente que ambos objetivos –la creación de empleo y la consolidación de los derechos sociales– deben ir aparejados. El tiempo demostrará que las recetas de Rajoy, basadas en el recorte por el recorte, sólo traerán dificultades para las familias, la consiguiente contracción del consumo y el agravamiento de la recesión. Por el contrario, un modelo basado en la protección social no sólo es de justicia, sino que permitirá que fluya ese dinero que tanto necesitan nuestras empresas para crear empleo.

Sabemos que la tarea que nos hemos encomendado no será fácil. El futuro gobierno de Andalucía tendrá que lidiar, día sí y día también, con los ataques del Partido Popular. Cuando vieron acercarse las elecciones autonómicas, los amigos de Arenas pusieron en marcha su campaña de ataques a Andalucía. Y ahora que han descubierto que se equivocaron en sus cálculos, no pararán.

Las supuestas dudas del ministro Montoro sobre las cuentas andaluzas, los esfuerzos del Gobierno al completo por debilitar la imagen exterior de nuestra tierra, el chantaje a las empresas farmacéuticas para que hagan el vacío a Andalucía, el uso malintencionado que la derecha está haciendo del caso de los ERE… no son más que las primeras piedras que el PP ha colocado en el camino de los andaluces.

El futuro Gobierno de Andalucía tendrá que hacer un esfuerzo adicional para poder aplicar su programa, teniendo, como tiene, al Gobierno de España en contra, pero no me cabe ninguna duda de que logrará sus objetivos.

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