Ignacio López del Hierro fue espiado durante una comida en Madrid por la misma red de espionaje que investigó a Telma Ortiz
LAEDICION.NET.-:/ Redacción.-Madrid.- La grabación realizada al marido de Dolores de Cospedal, Ignacio López del Hierro, en un restaurante de Madrid, como parte de las operaciones llevadas a cabo por la desarticulada red de venta y tráfico de datos, tuvo un coste de 20.000 euros. El plan que logró grabar la comida de López del Hierro, y que forma parte ya del sumario de la llamada 'operación pitiusa', en la que también está inmersa Telma Ortiz, sale ahora al completo a la luz después de que saltara a la prensa que el marido de Cospedal es una de las 3.000 personas espiadas.
Mientras la boda de Telma Ortiz, hermana de Doña Letizia, está en el punto de mira, pues podría haberse conocido a raíz de este espionaje, poco a poco se van conociendo más detalles de otro de los implicados, Ignacio López del Hierro, marido de Dolores de Cospedal, a quien grabaron durante una comida de negocios en el restaurante Ten con Ten de Madrid. Entre los detalles que han trascendido del plan llevado a cabo para lograr espiar a López del Hierro, el coste del mismo: 20.000 euros que fueron pagados por Marcos de Pedro, consejero delegado de la consultora Neoris, y quien supuestamente encargó el espionaje. Y es que Marcos de Pedro sospechaba que algunos de los comensales que acompañarían a Ignacio López del Hierro -y que a su vez eran consejeros de Neoris- iban a traicionarle en el proceso de absorción o venta por parte de Amper (compañía de la que el marido de Cospedal también era consejero) en la que se encontraba inmersa la consultora.
Aunque en un primer momento, el plan preveía que dos detectives privados, ahora implicados en el caso, colocaran un micrófono bajo la mesa en la que almorzaría Ignacio López del Hierro, al final fueron dos detectives privadas, Meri y Mercé, las que grabaron la conversación desde la mesa colindante. Un plan que, no obstante, comenzaba con el cerebro de la operación enviando a un taxista de su confianza a pasar 'casualmente' por la zona para recoger, también de 'manera casual' a López del Hierro, con el objetivo de poder comenzar a grabar al marido de Cospedal antes de su llegada al restaurante, y también tras su salida. Algo que finalmente no se dio y el plan quedó reducido al espionaje solo durante la comida.
Un espionaje que, además de los riesgos judiciales, supuso un gasto de 20.000 euros, y que, en un primer momento, López del Hierro achacó a los adversarios políticos de su mujer, es decir, al PSOE.
> En la imagen, María Dolores de Cospedal con su marido, Ignacio López del Hierro.

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