Los datos del Informe Anual de Unicaja referentes a la pasada campaña indican un crecimiento en términos de producción y de renta agraria con respecto a 2006 • A pesar de la evolución de los últimos años, aún hay aspectos que se pueden mejorar, como la comercialización conjunta
Tras la publicación del informe Anual del Sector Agrario editado por Unicaja se puede constatar el hecho de la buena andadura del sector hortofrutícola, que está capeando la coyuntura económica actual de la manera más satisfactoria. Las cifras hablan por sí solas. Durante la pasada campaña la producción a nivel regional alcanzó los 9.658 millones de euros, mientras que la renta se estimó en 8.573,64 millones de euros, es decir, un 11,3% más en términos nominales que en 2006. Además, en el baile de cifras destaca el hecho de que Almería fue la provincia, junto con Jaén, que presentó una mayor aportación a la renta agraria andaluza, con más de 1.600 millones de euros.
El sector hortícola almeriense ha recibido diversos apelativos como el de 'huerto de Europa', calificativos bien merecidos que, sin embargo, no deben redundar en un exceso de confianza por parte de los agentes del sector. No basta con quedarse con los buenos datos, hay que ir más allá y mejorar aquellos aspectos que aún no están del todo desarrollados y que representan grandes retos que, de afrontarse de la manera adecuada, derivarían en grandes beneficios para la agricultura.
El desafío más importante es el de la concentración de la oferta en origen. Ante una demanda de productos hortofrutícolas cada vez más estructurada, las cooperativas y empresas deben aunar esfuerzos para efectuar una comercialización conjunta de su producción, de modo que se pueda conseguir una posición más favorable en el mercado competitivo moderno. Negociar con los clientes de forma directa, reduciendo al mínimo los intermediarios, consolidaría una cuota de mercado definitiva e independiente de las fluctuaciones de los mercados. La Organización Interprofesional de Frutas y Hortalizas de Andalucía (Hortyfruta), podría ser el elemento clave para esta concentración de la oferta.
Otro de los retos es la apuesta por la imagen de marca y por la certificación de la calidad de las producciones. Conseguir una marca de garantía que ampare tanto los productos hortofrutícolas como el proceso productivo global, sería el mejor aval de cara al consumidor final.
En los últimos años los agricultores han sabido enfrentar grandes desafíos. El más importante compete al cambio en los métodos de producción, que ha propiciado el desarrollo de la nueva 'Revolución Verde', abarcando aspectos como la implantación de la producción integrada, el control biológico como alternativa a los fitosanitarios y el compromiso ambiental relacionado con la recogida y reciclaje de los residuos vegetales y la reestructuración del sector comercial.
Campañas como 'Compromiso Verde' de la Junta de Andalucía han contribuido a cambiar la tendencia establecida gracias a las más de 2.500 actuaciones realizadas en base a medidas de control obligatorias. Otras acciones en 'pro' de la agricultura y de la dieta sana han sido la propuesta del Parlamento Europeo de introducir hortalizas en menús escolares o la campaña 'Cinco al día' promovida por la Organización Mundial de la Salud. Además, han sido de gran ayuda las subvenciones de la Consejería de Agricultura y Pesca para la implantación o mejora de sistemas de trazabilidad en Cooperativas Agrarias o Sociedades Agrarias de Transformación. Toda ayuda es poca para uno de los principales motores de la economía andaluza
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