LAEDICION.NET.-De nuevo, Silvio Berlusconi en estado puro. El lenguaraz primer ministro italiano ha vuelto a levantar polvareda entre sus compatriotas con otras -las enésimas- declaraciones polémicas. Y lo peor es que otra vez tienen como marco el terrible terremoto del pasado 6 de abril, cuando aún retumba en la memoria de los italianos aquel consejo que con tan poca sensibilidad les dio a los desalojados: que se lo tomaran como el que va a un camping a pasar un fin de semana.
Bastantes críticas se ganó por aquello y bastante tuvo que hacer para que la tormenta escampara. Argumentó que era una forma coloquial de hablar para quitarle dramatismo a la situación.
Y ahora tropieza de nuevo en la misma piedra al recomendar a los damnificados que se instalen en los apartamentos puestos a su disposición por el Ejecutivo y que vayan a comprar muebles de la marca Ikea. "Sigue habiendo lugar en los hoteles y en los 1.300 apartamentos todavía vacíos. Basta con ir a Ikea y, con un poco de dinero, uno puede comprar los muebles", declaró durante una visita al pueblo d´Onna, epicentro del seísmo, ubicado a unos diez kilómetros de L´Aquila, y donde murieron 40 personas. Incluso para ese tipo de gastos tuvo el jefe de Gobierno solución: "Nosotros les podemos devolver ese dinero".
Sus declaraciones no han pasado inadvertidas en la prensa italiana, que de nuevo le ha afeado su poco tacto.
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