lunes, 27 de abril de 2009

Salgado reinventa el socialismo: Ricos y po. bres pagarán más impuestos

LAEDICION.NET.-La crisis es el marco dominante. Una crisis devastadora que pone en aprietos el optimismo de José Luis Rodríguez Zapatero. Impuesto el relevo de Pedro Solbes, el via crucis de la vicepresidenta económica, Elena Salgado, ha comenzado en el momento en que el llamado comando del gasto – los ministros cuya principal tarea consiste en pedir dinero a Hacienda – presiona en demanda de más fondos, pero esa es presión imposible si los ingresos fiscales menguan a marchas forzadas.

No obstante, Salgado alienta la idea de que el Presupuesto todavía puede estirarse para hacer frente a nuevas medidas anticrisis. "Hay margen fiscal, no puede no haberlo", sostuvo tajante en su primera rueda de prensa de más de una hora como vicepresidenta. Eso sí, dio a entender que no será posible financiar medidas de amplio alcance como la deducción fiscal de 400 euros, que costó, por sí sola, 6.000 millones de euros al Estado. Con este criterio, Elena Salgado estudia ampliar un año la cobertura de desempleo.

La vicepresidenta admite que parte "de una situación fiscal complicada" y, desde luego, según detallan a El Semanal Digital fuentes gubernamentales, baraja una opción fiscal para incrementar los recursos públicos. Una de las primeras apuestas sería una subida de los impuestos especiales, ante todo aquellos que gravan el tabaco y el alcohol, pero también los hidrocarburos. De hecho, "lo normal es que el precio de una cajetilla de cigarrillos o de una botella de whisky tendiera a homogeneizarse dentro de la Unión Europea", según esas mismas fuentes.

No en vano, además del argumento de tener un mayor recorrido para subir impuestos indirectos, el Gobierno podrá incidir de cara a la galería que la fiscalidad sobre el consumo de alcohol, de tabaco o de bienes perjudiciales para el medio ambiente no tiene en exclusiva una finalidad recaudatoria, sino también la disuasión de esa práctica de consumo. Elevar los impuestos indirectos cuenta con mejor prensa, aunque sea más injusto. Y es que el precio final de un litro de gasolina o una cajetilla de tabaco no tiene en cuenta la capacidad económica del contribuyente-consumidor.

Sea como fuere, José Luis Rodríguez Zapatero sigue jugando todas sus cartas a que la recuperación económica, al menos de la fase más aguda de la crisis, llegará mucho antes de lo que vaticinan todos los organismos internacionales. La distancia de la luz al final del túnel. Esa es la única clave del futuro político para el presidente del Gobierno. Esa y, con toda probabilidad, la de los impuestos especiales.

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