LAEDICION.NET.-REDACCION.-Es una cantante de éxito pero está inmersa en un barrizal jurídico a resultas de una denuncia interpuesta por su ex asistenta. Durante poco más de dos años Nilda Susana Acuña ejerció como asistenta en casa de Rosario Flores. Fue su confesora, babysitter y hasta compañera en las penas y alegrías. Sin embargo, su relación laboral ha terminado en los juzgados. La paraguaya se vio las caras con la cantante en los juzgados de lo laboral de la calle hernani de Madrid a finales del mes de enero. Nilda Susana le reclama 4.798 euros en concepto de pagas extraordinarias y festivos trabajados: “He estado trabajando cerca de trece horas diarias que Rosario no me ha pagado, tampoco me ha compensado los festivos que también he estado en mi puesto de trabajo. Estoy muy cansada de aguantar y de callar”. A pesar de su vehemencia, la versión de la flamenca es completamente distinta. Rosario está muy habituada a que personajes de dudosa credibilidad quieran sacar rentabilidad a su familia: “Yo ya estoy curada de espanto. Eso sí, estoy muy enfadada porque lo que ella me está haciendo se llama extorsión. Me ha pedido dinero en reiteradas ocasiones y me ha dicho que, en caso de no entregárselo, iría a la televisión a contar cosas sobre mí. Es una listilla que se quiere hacer famosa a mí costa, pero desde luego que estoy viviendo un momento que no puedo creer”. La reclamación podría quedar finalmente en agua de borrajas, puesto que el asunto ya ha prescrito. Eso sí, la Flores interpondrá denuncia por extorsión en las próximas horas.
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