José Bretón no es un psicópata
“Para llegar a matar no hace falta tener un componente patológico, basta
con tener convicciones muy fuertes”
Hoy en el periódico
Noticias
de Gipuzcoa
han entrevistado a Pedro Hernández-Guanir, aquí
compartimos la noticia:
LAEDICION.NET.-REDACCIÓN.-Pedro
Hernández-Guanir Catedrático en psicología y autor del libro ‘los pasadizos
secretos de la mente. josé bretón no es un psicópata’
“Para llegar a matar no hace falta tener un componente patológico, basta
con tener convicciones muy fuertes”
Pedro Hernández-Guanir analiza los mecanismos mentales que han llevado a
José Bretón a matar a sus hijos. Insiste en que comportamientos como el de
Bretón se repiten “más de lo que la gente cree” e invita a la sociedad a
enfrentarse a los demonios internos para “hacernos fuertes”
Iraitz Astarloa – Jueves, 3 de Enero de 2013 Donostia.
Acaba de
publicar ‘Los pasadizos secretos de la mente. José Bretón no es un psicópata’.
Una persona interesante con la que analizar el comportamiento humano.
José Bretón tiene una mente muy especial, muy compleja, muy extraña, que a
todo el mundo le sorprende, empezando por mí. Por ello he querido aplicar la
teoría de los moldes mentales y las heridas profundas a través del personaje de
José Bretón.
¿Qué le ha llevado a escribir este libro?
En la experiencia clínica, en la terapia, te das cuenta de que hay muchos
casos similares al de José Bretón. Es cierto que no todo el mundo acaba como
él, pero hay muchos José Bretón, más de lo que la gente piensa. Creo que con
este libro puedo ayudar a gente que está viviendo situaciones similares, tanto
desde la perspectiva de José Bretón como la de su mujer y sus hijos.
La pregunta es inevitable. ¿Qué lleva a una persona como José Bretón
a matar a sus propios hijos?
Las personas vamos construyendo nuestra mente desde pequeñitos. Vamos
construyendo teorías sobre el mundo, sobre nosotros mismos y eso nos determina,
de alguna manera. En el caso de José Bretón son teorías nacidas de heridas no
curadas, de emociones ahogadas. Él nunca ha afrontado sus problemas esenciales,
los ha tapado, los ha ahogado. Eso le lleva a ser una persona rígida,
normativa, estricta, pero que, en un momento determinado, cuando llega una
situación crítica como es la separación de su mujer, se ve sumido en un caos
absoluto.
Sin embargo, en medio de todo ese caos, es capaz de trazar un
minucioso plan.
A pesar de ser una caldera hirviendo, José Bretón es una persona con una
ingeniería mental impresionante, que sabe ir resolviendo objetivos simultáneos.
Busca un abogado, consulta con psicólogos sobre las consecuencias de su
separación en los niños, contacta con una casa de acogida en Estados Unidos…
¿Qué papel juega su esposa, Ruth Ortiz, en todo este proceso?
Bretón trata de mentalizarse de que Ruth no existe y, sin embargo, es
contradictorio, porque quiere estar con ella. Es una situación similar a la que
ocurre con muchos maltratadores, que no admiten la realidad tal y como es y
prefieren matar y morir antes que aceptarlo. Ante ese no aceptar la realidad lo
que hace es un plan que, en un principio, no era matar a los hijos, sino
hacerlos desaparecer. Está tan obsesionado con Ruth, que cuando ella le dice
que siempre va a ser el padre de sus hijos, se descompone. No puede asumirlo,
porque eso significaría seguir viendo a Ruth, seguir encadenado a ella, pero
sin tenerla.
Entonces decide matar a sus hijos
Piensa que no queda más solución que hacer desaparecer a sus hijos, porque
eso no supondría un conflicto con Ruth sino todo lo contrario, les llevaría a
luchar juntos para encontrar a los niños. Pero esto no es así y eso le cabrea.
Desde que se conoce la desaparición de los pequeños, José Bretón ha
mentido compulsivamente. ¿Es capaz una persona de aguantar eternamente sus
propias mentiras?
No es que resista a sus mentiras, es que ha llegado a la conclusión de que
ha hecho lo que tenía que hacer y no le da más vueltas. Él no resiste a la
mentira sino que ha llegado a una convicción de lo que tiene que hacer. Niega
la realidad, no se la atribuye. Hay un autoengaño porque hay una
autoconvicción, e incluso, tiene una serie de razones que le llevan a pensar
que es lo mejor para los niños. Si tiene una convicción tan fuerte es lógico
que haya una resistencia a seguir mintiendo, aun con evidencias como las de los
huesos.
Ha comentado que José Bretón padece un trastorno patológico, sin
embargo, ¿puede una persona normal comportarse en un momento determinado como
él?
Para llegar a matar no hace falta un componente patológico, basta con tener
convicciones muy fuertes, como ocurre en el caso de los terroristas. Cuando
alguien se desestabiliza, busca alternativas para salir de esa situación y a
veces, esas alternativas se centran en desaparecer uno mismo o hacer
desaparecer al círculo más cercano.
Se niega a calificar a José Bretón como un psicópata. ¿Cómo podemos
definirlo?
Tenemos que olvidarnos de las etiquetas, que solo sirven para darnos comodidad
a la hora de estar sentados viendo la televisión y pensando
esto no va
conmigo.
Ha definido su libro como una obra de autoayuda. ¿Cómo puede ayudar
su lectura a personas que se encuentran en la situación de Bretón?
Si José Bretón hubiese leído el libro antes de hacer lo que hizo, le hubiese
ayudado a entender qué le estaba pasando, cómo se estaba sintiendo… En este
sentido, creo que este libro es importante para ayudar y orientar a mucha gente
que está sufriendo de esa manera. El objetivo es que la gente que se encuentra
en esta situación de turbulencia interior sea consciente de que puede superarse
y convertirse en un héroe, al utilizar toda esa energía en labores sociales o
familiares impresionantes
¿Cómo puede una persona hacer frente a un tortuoso mundo interior?
Cuando sale todo el magma que llevamos dentro, cuando el volcán estalla, la
razón no piensa. Para que una persona pueda, por decirlo de alguna manera,
curarse, necesita enfrentarse a sus propios miedos, pero eso nos aterroriza.
Solo cuando te enfrentas a tus demonios es cuando empiezas a sentirte fuerte.
Si no lo haces, vives en una huida y mentira continuas que te convierten en una
persona muy vulnerable. Muy fuerte por fuera pero tremendamente frágil por
dentro. En este sentido, tenemos que concienciarnos de que es mejor ser junco
que roble. La flexibilidad no es una fragilidad sino todo lo contrario.