Sr. Director:
Se está propagando una ética que da por buena una doble moral para muchos ámbitos de la existencia humana. Por esto ha surgido una mentalidad que acepta que el fin justifica los medios y es legítimo con tal de que sea válido para gozar de una felicidad sin medida. Pero nunca se puede justificar un medio aunque el fin sea sublime.
El hombre ha traspapelado la felicidad porque se ha opuesto a dar su libertad, que revolotea como una cantinela al libre albedrío. La libertad alcanza su genuino sentido cuando actúa al servicio de la verdad.
El libre albedrío y la donación no se refutan; se protegen recíprocamente. La libertad sólo puede donarse por un flechazo de amor. Por lo que una libertad sin colofón alguno, sin norma objetiva y sin compromiso, es libertinaje.
jueves, 24 de junio de 2010
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