domingo, 26 de febrero de 2012

Peluquero de Perón, Rajoy, Raphael, Arias Navarro, Manolo Caracol, Uribarri, Bienvenida, Juanjo Menéndez, Miguel Bosé, Dominguín..., Pedro Milla disfruta de su jubilación en Aguadulce junto a su esposa

LAEDICION.NET.-:/ Redacción Twitter @LaEdicin.- “Pedro Milla, diplomado en París, les ofrece sus servicios de Alta Peluquería de Caballeros. Corte de pelo a navaja, tintes, masajes, limpieza de cutis, manicura, etc.” Así rezaba su tarjeta de visita cuando triunfaba en Madrid en su profesión. Ahora descansa merecidamente en Aguadulce de una más que bien ganada jubilación junto a su esposa María Medina. Por sus manos de oro han pasado muchas de las cabezas más importantes de la vida española que le confiaban sus cabellos o barba porque fue durante muchos años el peluquero de moda en la capital de España. Nació en 1929 “el año del hambre”, afirma, en Torres (Jaén), el pueblo en el que también llegó al mundo el hoy polémico juez Baltasar Garzón. Tras la guerra civil su familia se trasladó a Madrid, donde pasó muchas penurias, “porque vivíamos mis padres y tres hermanos en una habitación. Los niños dormíamos en el suelo. Mi padre era albañil y salíamos adelante a base de garbanzos”, recuerda. Adoraba el mundo de las tijeras y las barbas, comenzando de aprendiz en una peluquería madrileña. Pedro Milla, alta peluquería de caballeros. Años después se fue a París “donde pasé mucho hambre porque llevaba poco dinero y allí aprendí el corte de pelo a navaja, algo que no se conocía en España y yo introduje aquí. Allí me hice especialista en tintes. Hay que tener mucho cuidado porque se puede envenenar a una persona. El secreto es poner un poco de tinte detrás de la oreja como prueba, la zona más delicada del cuerpo, y si en tres días no hay alergia ya se puede trabajar con el cliente sin problemas”, asegura con la sabiduría de un maestro. ntrodujo el corte de pelo a navaja en España y participó en el Mundial de Francia en 1960. Con apenas veinte años nunca soñó que poco más tarde iba a tener el honor y la responsabilidad de pelar a personajes como Manuel Fraga, el argentino Juan Domingo Perón, Mariano Rajoy, Arias Navarro, José Luis Uribarri, Tico Medina, los toreros Antonio Ordóñez, el Niño de la Palma o Antonio Bienvenida; el embajador marroquí Filali; actores como Espartaco Santoni, Juanjo Menéndez o Manolo Gómez Bur; cantantes como Raphael, Farina, El príncipe gitano, Manolo Caracol o Miguel Bosé; escritores como Camilo José Cela o cineastas como Pedro Masó, por citar solo unos pocos, Peluquero de Perón, Rajoy, Raphael, Arias Navarro, Manolo Caracol, Uribarri, Bienvenida, Juanjo Menéndez, Miguel Bosé, Dominguín..... sería interminable debido a su larga carrera profesional. Participó en el campeonato del mundo de Basilea en 1960 “de donde volvimos muy indignados porque fue un montaje, los premios ya estaban dados”, e incluso rodó dos películas. “En Las chicas de la Cruz Roja aparezco en una escena que se desarrolla en una peluquería y en 'Por qué pecamos a los 40' salía poniendo una peluca a Juanjo Menéndez, que luego sale a la calle y una señora se la engancha y acaba en una alcantarilla. Fue muy divertido”, recuerda con humor. Lógicamente tiene miles de sabrosas anécdotas, y podría estar varios días relatando historias, “como cuando Rajoy se quedaba dormido en el sillón mientras le arreglaba la barba en la peluquería del hotel Wellington donde le ponía algodón en los ojos cuando estaba en el gobierno de Aznar. De Cela te puedo contar que era la persona más campechana del mundo. Un día me dijo que el secreto para no quedarse calvo era ajo Disfruta de su jubilación en Aguadulce junto a su esposa. y agua y a joderse”, como un niño Pedro Milla recordando estas vivencias. “Raphael se empeñó en ponerse una peluca porque le habían cortado el pelo en la mili y no hacía más que mirarse en el espejo hasta que quedó satisfecho. Te puedo contar una muy sabrosa de Miguel Bosé, que me dejó a deber un corte de pelo a navaja, que entonces costaba 75 pesetas, un dineral de la época. Resulta que su padre, Dominguín, venía mucho por la peluquería, y un día vino su hijo solo, y al irse me dijo que me pagaría su padre José Luis Uribarri le ponía un coche que le llevaba a los viejos estudios de Televisión Española en el Paseo de la Habana donde durante muchos años hizo sus famosos programas musicales “ya mí me daba mucha vergüenza entrar porque allí había peluqueros, pero me ponía un coche a mí para ir. Me salían los colores por todos lados. Perón era muy preguntón, quería saberlo todo. Con Espartaco Santoni hice mucha amistad, las mujeres se lo comían. Salí con él en el diario Pueblo en un reportaje en el que él me cortaba la perilla a mí. Fue muy divertido. Luego también hice un juego parecido con Antonio Bienvenida, porque me pidió que le cortara el pelo al cero y él hizo como que se había quedado dormido. Luego todo el mundo quería pegarme porque había rapado al torero y fue todo de mutuo acuerdo”, vuelve a sonreir el maestro de la navaja, que tiene mil historias guardadas entre sus utensilios de peluquería. Su encantadora mujer le escucha en silencio y le apunta,“El príncipe gitano fue el primero que llevó un abrigo de visón en Madrid. Bueno vamos a dejarlo que te voy a preparar unos callos a la madrileña. Señor periodista, ¿quiere usted un vinito y una tapita de jamón?, que ya es la hora de comer”.

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