Los cinco funcionarios del centro penitenciario de Palma de Mallorca detenidos esta semana en el marco de la «operación KO.», que investiga una supuesta trama de favores a presos, prestaron ayer por la tarde declaración ante el Juzgado de Instrucción número 6 de la capital balear. Al cierre de esta edición, todos ellos estaban aún declarando. El Grupo de Homicidios de la Brigada Provincial de la Policía Judicial ha detenido igualmente a seis internos del citado centro penitenciario, ya que también formarían parte de dicha trama.De este modo, se han desarticulado dos organizaciones dedicadas a la introducción y distribución de drogas y objetos prohibidos en la prisión.
Las diligencias llevadas a cabo por la Fiscalía Anticorrupción hacen referencia a la presunta comisión, por parte de los detenidos, de los delitos de tráfico de drogas, amenazas, torturas, delitos contra la Administración Pública y de Justicia, y revelar secretos a terceras personas ajenas al centro penitenciario. Entre los funcionarios detenidos está el médico de la prisión, que podría haber manipulado los resultados de pruebas de orina de los reclusos, con el propósito de que éstos pudieran acceder o no al tercer grado.
Según dio a conocer la Policía ayer a través de un comunicado, las investigaciones comenzaron a raíz del envío de un paquete conteniendo un corazón de un animal al director de la prisión, paquete que habría sido enviado por uno de los funcionarios detenidos, Antonio C.O., de quien también se empezó a sospechar que estaría teniendo problemas con otros funcionarios e internos, y que además estaría introduciendo drogas y otros efectos prohibidos en la prisión para su posterior venta.
Finalmente, y tras dos meses de investigaciones, se habría logrado conocer la existencia de dos organizaciones dedicadas a la introducción de drogas y de diversos objetos a cambio de dinero, una liderada por el citado Antonio C.O. y otra por Mario F.L.
La organización de Antonio C.O., «mucho más estructurada», llevaba a cabo la distribución una vez introducidas las sustancias estupefacientes y los objetos. Dicha red «no dudaba en el empleo de métodos mafiosos para conseguir sus fines», por lo que «amenazaban, daban palizas o causaban daños a compañeros e internos, cambiaban analíticas de orina de internos para beneficiar o perjudicar su interés, seguían a sus víctimas hasta identificar sus domicilios, se hacían pasar por policías, causaban daños en propiedades e incluso realizaban filtraciones a la Prensa de datos internos y reservados dirigidas a favorecer sus intereses».
Muchas víctimas
De todo ello se ha podido concluir que existe una extensa lista de víctimas de dicha organización, que incluía a gran parte de compañeros e internos que los pretendían denunciar, muchos de los cuales han tenido que abandonar Mallorca o han sufrido daños físicos y psicológicos.
Finalmente, el pasado miércoles, se puso en marcha un dispositivo especial en el que participaron varios grupos de la Brigada de Policía Judicial, realizándose nueve registros simultáneos en cuatro domicilios y cinco celdas de la prisión, con ocupación de sustancias estupefacientes en varios de ellos, así como documentación varia, cinco equipos informáticos, numerosos teléfonos móviles y útiles para el consumo y venta de drogas y otros efectos.
La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y de la Dirección de la Prisión de Palma de Mallorca han colaborado en todo momento en las investigaciones.
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