sábado, 30 de agosto de 2008

El juez admite la querella criminal por estafa de los amarristas de Ibiza Nueva contra la concesionaria

El magistrado quiere que la Autoridad Portuaria certifique cuántas embarcaciones tenían base en Eivissa. Los amarristas denuncian que Semar sólo está dispuesta a reconocer a 50 de los casi 200 socios

El juzgado de instrucción número tres de Eivissa ha admitido a trámite la querella interpuesta por la Asociación de Amarristas de Ibiza Nueva por los presuntos delitos de estafa y coacciones contra los responsables de la nueva concesión de este puerto deportivo: el empresario ibicenco Alonso Marí Calbet, que participa en el accionariado de la adjudicataria y Rafael Cardona como gerente de las instalaciones, entre otros.
Como una querella criminal no puede interponerse contra entidades o empresas, los amarristas han optado por dirigirla contra los responsables de la empresa Serveis Marítims Port d´Eivissa SL, en la que participa también el Grupo Marsans, que preside Gonzalo Pascual. Consideran que las prácticas de la nueva concesionaria de la marina pretenden obviar los derechos de los 200 miembros de la asociación, «que llevan hasta 30 años amarrando en Ibiza Nueva», para cobrarles a todos las tarifas que se aplican a las embarcaciones transeúntes, «totalmente abusivas» según el presidente de la asociación, Fernando Nieto.
A modo de ejemplo, Nieto explica que su embarcación, de 15 metros de eslora, pasaría de pagar 12.000 euros anuales por un amarre a «los 120.000 euros que pretende la concesionaria», que ha multiplicado por 10 las tarifas que se cobraban durante la concesión anterior. Además, Semar pretende aplicar esas tarifas a los barcos que tienen base en la isla, según los amarristas, que lo consideran una estafa. «Alegan que no tenemos la certificación de la Autoridad Portuaria», dice Nieto, que asegura que eso «va contra la ley».
Según la normativa, si un barco pasa más de seis meses en un determinado puerto «y tiene un punto de atraque asignado», puede fijar allí su base, lo que implica un precio más asequible. Un transeúnte, en cambio, debe pagar por la amarra una tarifa mucho más cara y que varía en función del mes del año. En el caso de Ibiza Nueva, los nuevos precios «lo colocan como el puerto deportivo más caro del Mediterráneo», afirma Nieto.
El presidente de los amarristas comenta el caso del propietario de una embarcación que lleva varios años amarrando en el puerto deportivo al que la concesionaria le reclama «64.000 euros por los dos meses de la temporada», un precio que le han comunicado verbalmente, porque «Semar no entrega ni un solo documento», según explica el abogado de los amarristas, Manuel Salgado, que también es usuario del puerto deportivo.
De hecho, la asociación lleva meses pidiendo a la empresa el listado con las embarcaciones a las que considera con base en Eivissa. El listado, sin ninguna vinculación legal porque «no está firmado y aparece sin membretes ni sellos», admite a 50 de las 200 embarcaciones que representa la asociación. «¿Quién da una lista así? -se pregunta Nieto-. Alguien que te quiere engañar sin comprometerse» - contesta él mismo. Esta situación constituye «una amenaza latente» -según el letrado de los amarristas-, la base de su denuncia por presuntas coacciones, que ya ha logrado que muchos propietarios de pequeñas embarcaciones dejen el puerto: «Tienen miedo de la factura que les pueda llegar», asegura su presidente.
En su caso particular, Nieto es el presidente de la asociación de amarristas desde «hace cinco años», pero no aparece en el listado. Tampoco le han querido cobrar: «No les consta que yo pagara la cuota del año pasado a Ibiza Nueva», aunque la asociación tiene conocimiento de que el listado de los que estaban al día con la anterior concesionaria se remitió a la Autoridad Portuaria, a la que consideran corresponsable de la situación.

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