jueves, 15 de enero de 2009

La crisis, la política y los derechos humanos

Con ocasión del 60 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, alguien puso el dedo en la llaga de uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, al afirmar que la defensa de la libertad necesita la apertura al Misterio de Dios.

Prueba de ello es el trágico final de las ideologías políticas así como la crisis financiera que sacude a Estados Unidos. "Allí donde se busca solo el provecho propio se acaba por anular el propio provecho", Esta idea, que considero muy acertada, es del secretario de Estado del Vaticano. La Iglesia, en un ejercicio de esa laicidad positiva, por utilizar la expresión usada por Sarkozy en el Palacio del Eliseo, ofrece a la libertad de todos el testimonio de una experiencia humana y de unos valores, que como decía nuestro anterior autor no "son valores unilaterales, aceptables solamente por quienes comparten la fe". La Iglesia propone un ensanchamiento de la razón para buscar una fundamentación prepolítica de la democracia que no la deje a merced de la arbitrariedad del poder y del nuevo consumismo de derechos que nos invade. También la Iglesia propicia una reflexión crítica sobre un modelo económico que ha fomentado una especulación poco sana y enemiga de un bienestar estable. En el corazón del hombre, en su naturaleza, hay evidencias y certezas sobre lo que es bueno, justo y verdadero, que hacen posible este diálogo en una sociedad plural y que desgraciadamente la imposición del relativismo oscurece.


Jesús Domingo Martínez

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