viernes, 11 de septiembre de 2009

Garzón sudó tinta y remiró su declaración durante más de una hora

IMPUTADO POR PREVARICACIÓN

REDACCIÓN.-D.M.-Cuatro horas y media duró la comparecencia del juez Baltasar Garzón ante el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela, que debía tomar declaración al juez de la Audiencia Nacional tras ser imputado por un presunto delito de prevaricación en la instrucción de los desaparecidos del franquismo.

Pese a ser arropado en el exterior por asociaciones pro-memoria histórica y la artillería mediática del Grupo Prisa y en el interior por la Fiscalía y su propia defensa, Garzón se anduvo con pies de plomo.

Y es que el juez no sólo se negó a contestar la batería de preguntas presentada por el abogado Joaquín Ruiz -designado por el sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad tras la unificación de la querella. Llegado el momento, Varela tuvo que avisar a la Fiscalía y a la defensa por presentar preguntas con manifiesta orientación laudatoria hacia el imputado.

El imputado, que en ciertos momentos se mostró visiblemente nervioso según ha podido saber La edición Digital, se mostró cauto hasta extremos que dieron mucho de qué hablar. Por ejemplo, cuando estuvo corrigiendo ante los presentes, palabra por palabra y durante más de una hora, su propia declaración. Fuentes del Tribunal Supremo reconocen que el escrutinio de su declaración llamó la atención, ya que no es habitual que otros imputados puedan disponer de tanto tiempo tras declarar.

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