LAEDICION.NET.-REDACCION.-• Intencionadamente o no -seguramente son más los que se inclinan por lo primero- José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba han conseguido desviar la atención del Caso Faisán justo cuando nuevas revelaciones (como que uno de los negociadores del Gobierno esgrimió el chivatazo ante los etarras como gesto de buena voluntad) les había situado de nuevo en el ojo del huracán.
Oliéndose las suspicacias que iba a levantar su anuncio, horas después de realizarlo el propio Rubalcaba señalaba en los micrófonos de Radio Euskadi que no se había tratado de una "ocurrencia de una tarde", sino de una forma de velar por la seguridad ciudadana. Este miércoles, el presidente salía en su defensa argumentando que la polémica actuación de su ministro -al que policías, guardias civiles y oposición han calificado de "irresponsable"- se debió a una "estrategia" en la lucha antiterrorista.
Estrategia de contraataque o cortina de humo, lo cierto es que la advertencia de Rubalcaba y los posteriores informes de ETA y de la Policía filtrados a la prensa -de los que ya informó Este Digital- han conseguido en buena medida correr un tupido velo sobre los pormenores de aquella misteriosa llamada al dueño del Bar Faisán (Joseba Elosúa) que en mayo de 2006 desbarató una importante operación contra el entramado etarra de financiación.
Aun así, el Partido Popular no ha soltado la presa estos días, en su doble condición de principal partido de la oposición y como acusación particular que es en la causa que investiga Baltasar Garzón.
El martes, el PP presentó al magistrado de la Audiencia Nacional un escrito para que solicite a la juez antiterrorista francesa Laurence Levert las actas de ETA sobre las conversaciones con el Gobierno durante la tregua de 2006 con el fin de incorporarlas a la causa que instruye Garzón. Precisamente de esas actas han salido las últimas revelaciones.
Ese mismo día, los de Soraya Sáenz de Santamaría registraron en el Congreso una petición de comparecencia de Rubalcaba para que éste dé las explicaciones que viene negándose a dar en los últimos meses. Pese a que en casi todas las sesiones de control al Gobierno celebradas últimamente en la Cámara Baja los populares le han preguntado una y otra vez sobre el tema del chivatazo.
A mayores, este miércoles el PP registró dos peticiones de comparecencia más: creen que también Francisco Caamaño y Cándido Conde Pumpido deben rendir cuentas al respecto. Así lo confirmó Rajoy durante su última rueda de prensa del año. "Queremos saber si la Fiscalía seguirá pidiendo el archivo cuando han aparecido nuevas cosas y más que van a parecer en el futuro. Sería importante que se explicaran", señaló. "Exijo saber qué ha pasado y pediré responsabilidades cuando se sepa qué ha pasado", advirtió.
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