lunes, 21 de mayo de 2012

Claudicando en las políticas de movilidad peatonal


Artículo de opinión de Ricardo Fernández Álvarez, portavoz del grupo municipal de IU LVCA en el Ayuntamiento de Roquetas de Mar
Una de mis principales metas como concejal en Roquetas, y la de mis compañeros de Izquierda Unida en general, es recuperar la vida social de las calles de nuestro pueblo que el ladrillazo nos arrebató. En esta línea, en el mes de febrero presentamos una propuesta que nos llena de ilusión porque nace de la iniciativa de amigos y vecinos concienciados con ese anhelo de reconstruir una ciudad amable: proponíamos aplicar en Roquetas el programa de Itinerarios Escolares Peatonales Seguros que tantos éxitos cosecha ya en Europa y muchos municipios españoles.

No solo nos sorprendió el rechazo del Partido Popular de Roquetas a esta propuesta sin ninguna explicación, tanto en su respectiva comisión como en el Pleno, verdadero órgano de representación de los vecinos, sino que tenemos que enterarnos a través de la prensa sobre los motivos de este inexplicable decisión por parte del equipo de gobierno municipal. Una vez más se recurre al miedo como arma para intentar desacreditar las propuestas que elabora la oposición. Si algo hay que destacar de las declaraciones de Eloísa Cabrera es que presenta la movilidad peatonal de los niños como algo peligroso que no debe ser objeto de ‘experimentaciones’.
Me voy a permitir responder de forma concisa: el peligro no es culpa de los peatones, de los niños, sino de los responsables políticos municipales que no saben, ni han sabido, ordenar el tráfico a motor de nuestro municipio. En efecto, si algo nos ha dejado como legado los más de quince años del gobierno del PP en Roquetas es la claudicación de todo un modelo de ciudad a favor del automóvil. Han gastado millones de euros de todos los roqueteros en solo atender las necesidades de los conductores sin pensar en el peatón y una movilidad más sostenible. Las aglomeraciones a las puertas de los centros educativos, una mala ubicación de los centros escolares, la falta de aceras de la Av. de Alicun, un bulevar complicado, el alto número de atropellos, la falta de un transporte público en condiciones, son testigos de esta mala política que ha priorizado lo inmobiliario frente a la movilidad, a la interacción entre las personas, que es lo que da vida y sentido a las ciudades.
La propuesta de implantar estos itinerarios escolares sería una punta de lanza para abrir el camino a una nueva forma de entender y disfrutar nuestra ciudad. Una ciudad donde el peatón es prioritario y sobre todo si es niño. Una ciudad más segura y viva, donde las calles, los comercios y las actividades de servicios vuelven a ser viables porque ya los vecinos dejan de tener a las grandes superficies como única opción de ocio y compra.
Una ciudad más solidaria, donde se implican en este proyecto padres, madres, AMPAS, voluntarios, comerciantes, ayuntamiento. Un plan pensado, realizado y ejecutado entre todos para un mejor uso y disfrute de la ciudad por nuestros hijos.
No quiero dejar pasar la contradicción cuando se refiere a la negativa de utilizar a voluntarios para esta propuesta. Queremos recordar que los miembros de Protección Civil que actualmente se ocupan de los centros escolares son también voluntarios, según pregona a los cuatro vientos Eloísa Cabrera. Entiendo que su negativa solo puede verse como una resignación ante el modelo impuesto por su jefe, Gabriel Amat, empresario del sector de la venta de coches e inmuebles varios. No nos podemos resignar a un simple repintado de pasos de cebras, a la colocación de necesarias señales y campañas de educación vial. Necesitamos una nueva concepción de Roquetas donde las personas sean el centro de atención y no se les margine como un problema.
Los peatones y los niños deben volver a conquistar las calles. Andar y jugar, reunirse. No hace mucho tiempo Roquetas tenía vida en los barrios. De día los niños iban andando solos o con adultos al colegio, los padres compraban en los comercios de barrio, los niños llenábamos por las tardes las calles jugando (éramos los dueños de ellas y no los coches) y de noche los vecinos se llevaban una silla cada uno y se juntaban alrededor de una casa a charlar y tomar el fresco. Hay que volver apropiarse de la calle, hemos visto como el coche, el consumismo y el urbanismo nos han ido encerrando en nuestras casas: Europa y muchas ciudades de España nos muestran que es posible, no demos la espalda a las buenas ideas. Roquetas lo necesita.

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