Que nadie se equivoque, el
Estado de las Autonomías, tal como están concebidas actualmente, constituyen
auténticos reino de Taifas, en los cuales, algunos de sus presidentes,
comportandose como auténticos visires y haciendo gala de una prepotencia
inadecuada, se han dedicado a cometer y tolerar, todo tipo de
despropósitos y despilfarros, dotandose de organismos innecesarios o que no
podía sufragar tales como: aeropuertos, universidades, empresas públicas,
fundaciones, laboratorios, embajadas, Consejos de Estado, Defensor del
Pueblo, Comité Económico-Social, etc. Y como no, a rodearse de
asesores, consejeros y cargos de confianza, que con independencia de
trabajar lo minino y soltar naderías ocasionalmente, se han especializado en el
arte de la adulación para mantener sus canonjías.
Para poder desenvolverse económicamente y poder mantener a sus
acólitos, han dispuesto de unos organismos de financiación llamados cajas de
ahorros, que presuntamente han manipulado a su antojo e incorporado a toda
una pléyade de personas próximas en sus consejos de administración,
en muchos casos sin la menor preparación y conocimientos, pero como ocurre
en casi todos los cuentos, no es más que una fantasía en la mente de
estos personajes a los que el poder deslumbró hasta cotas inimaginables,
dejando las arcas autonómicas totalmente expoliadas y pretendiendo ahora
emendar sus errores acudiendo a solicitar ayuda al Gobierno Central, que
no se encuentra en condiciones precisamente para solucionar calamidades
ajenas. La torpe megalomanía de estos dirigentes a derivado en un rosario de
incongruencias , cuyas consecuencias han arruinado las paupérrimas economías
familiares de sus administrados.
El
no haber firmado un Pacto de Estado entre populares y socialistas el
pasado mes de diciembre para afrontar todos los males que estamos sufriendo
ahora, fue la mayor equivocación de Rajoy, que prefirió disfrutar de su mayoría
absoluta ignorando lo que se le venía encima y desoyendo los sabios consejos de
aquellos que le propusieron negociar y reformar adelantándose a los
acontecimientos, pero no lo admitió, decantándose por la arriolana teoría de
“no hacer nada”.
El no asumir
la necesidad de efectuar la reforma del Estado de las Autonomías,
ha convertido a Rajoy en “el protomártir de la perfidia merkeliana”, y ya
sabemos como se las gasta la Sra. Canciller. Los mercados, conocen a la
perfección nuestros verdaderos problemas y no ignoran que las
Autonomías son “el talón de Aquiles de nuestro atribulado e indeciso
presidente”, tal como afirma el erudito Tomac de Varelokivich. Una acción
contundente y global como está demandando la mayoría de los españoles,
cambiaría el panorama radicalmente y los citados mercados modificarían su
comportamiento, atemperando su acoso en el momento de constatar que ya se han
puesto en marcha auténticas medidas que les garanticen la devolución de sus
préstamos e intereses.
Rajoy y su Gabinete se encuentran agotados, acosados y sin recursos, motivo por
el cual han rechazado todas las comparecencias en el Congreso, durante el mes
de agosto, para explicar los recortes. Lógicamente, este inoportuno corte
de la actividad parlamentaria, será denunciado y criticado por todos los
grupos, y esencialmente por el PSOE, que lo interpretarán como un desprecio a
la ciudadanía, y no será nada raro que de nuevo se acuse injustamente al
presidente de perezoso . Cada vez son más los que se suman a la profecía
de que el primer mandatario no celebrará las Navidades en la Moncloa.
Suena demasiado fuerte, pero tampoco, tal pronóstico podría ser tildado de
locura, a no ser que algún iluminado, en el buen sentido de la palabra, idee un
PER (prima española de riesgo), especial para nuestro país y que nos saque de
este atolladero. Otros, más mordaces han apodado a Rajoy como Marianito “El
Breve”, en recuerdo de Luis, I (1724), hijo de Felipe V, con el mismo
apodo, cuyo reinado duró solamente siete meses, justo el mismo tiempo que lleva
en el Gobierno nuestro presidente….¡¡Tiempo al tiempo!!
Atentamente.
José-Tomás Cruz Varela
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