(De mi puño y tekla)
Resulta doloroso
pero no menos cierto que, prácticamente solo las noticias relacionadas con la
corrupción en sus diversas facetas, despierten la curiosidad social e
intelectual del masacrado ciudadano, al comprobar como el desmoralizante
incremento del desempleo, crece en similar proporción que las
apropiaciones indebidas, cohechos, engaños, etc. , por parte de políticos y
empresarios desaprensivos. Solo estos ladrones de guante blanco y mano
putrefacta son los que pueden permitirse el lujo de regalarse y regalar placer
y colmar de dádivas a los suyos en las ya cercanas fechas navideñas, si bien,
para algunos de estos facinerosos, todo el año es fiesta, entre los cuales
cabria incluir al sinvergüenza de Diaz Ferran ex presidente de la CEOE y
actualmente en la cárcel hasta que abone la fianza de 30 millones de euros que
le ha sido impuesta por el juez.
En tiempos tan revueltos y
convulsos como los que estamos viviendo, nuestro mal obedece a carecer de
auténticos líderes que generan confianza y credibilidad; esos que ejercen el
poder con discreción y sin que apenas se note.
Constituye un tremendo error medir el grado de acierto o equivocación de
cualquier acto público, en función del número de ciudadanos que acuden a
apoyarlo, sin negarle cierta repercusión a las abandantes manifestaciones
que se están produciendo actualmente, tanto para sindicatos como para las
personas a las cuales se les priva de un servicio como es utilizar el
metro, hospedarse en un parador, acudir a una consulta médica o
desplazarse en avión, etc., aunque son infinidad los españoles,
con respetable criterio, que sin concurrir a este tipo de concentraciones
, tienen muy clara su opinión a la hora de depositar su voto en la urna.
Recientemente, en las pasadas elecciones catalanas, tras el éxito de asistencia
a "La Diada", más de un millón y medio según los convocantes (CiU),
el iluminado Arturo Mas cosechó el mayor de los ridículos, al no alcanzar
siquiera los 62 diputados obtenidos en 2010, sino que perdió 12. Justo castigo
para este inane, fatuo y soberbio político que demandaba convencido y envanecido
una "mayoría excepcional", y ahora, para poder ser investido
y matenterse en el poder, su única preocupación, no le queda más
remedio que entregarse a ERC.
En
cuanto a las elecciones elecciones generales del 20-N, el PP obtuvo
una aplastante mayoría absoluta con su líder Mariano Rajoy, quien parafraseando
al inolvidable Adolfo Suarez (UCD), responsable de la Transición, con
su "puedo prometer y prometo", se pasó siete pueblos contandonos
milongas y promesas incumplidas, sobre impuestos, pensiones, etc. y ahora,
nuevamente aconsejado por el eterno asesor Arriola, está entregado al
quietismo, doctrina que domina a la perfección, negándose a efectuar cambios
constitucionales, criterio ratificado por el presidente del Congreso quien
añade que no es momento para "aventuras revisionistas"
Afortunadamente, son muchos los millones de españoles, muy orgullosos de
serlo, que no necesitan salir a la calle para reivindicar tal condición.
Los proyectos excluyentes de los obcecados nacionalistas, nada tienen que
hacer contra la soberanía consagrada en la Constitución. No obstante, la
afirmación de Rajoy alegando que "la Constitución está plenamente
vigente" es relativamente cierta, dado que como ocurre en Cataluña,
algunas de las sentencias de los altos tribunales, Superior y Constitucional,
no se cumplen de lo cual presumen algunos de sus dirigentes
políticos, con el agravante de que tal indisciplina va en aumento. A estas
alturas ya no es asaz decir que "Rajoy intenta hacer las cosas
bien". Con solo buenas intenciones no vamos a ninguna parte.
Nuestro pusilánime presidente debe abandonar esa postura de conformismo y
dedicarse a gobernar con todo el rigor que precisa la preocupante
situación económica y social. Ser trabajador y honrado se le supone pero
resulta insuficiente. España necesita un plus para salir de este hediondo pozo
de miseria.
Atentamente.
José-Tomás Cruz Varela
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