Dedicamos tiempo en planificar a nuestros hijos deportes o actividades extraescolares, dediquemos tiempo a planificar su educación diaria, propongamos objetivos, el primero y más importante, mirarnos a nuestro interior, en que puedo estar dando mal ejemplo a mi hijo, y marquemos nuestro primer objetivo, mejorar en un determinado defecto, cuando el cambio se de en nosotros empezará a surtir efecto en nuestra descendencia, ya que a la inversa también ocurre, o no habéis notado que ¿cuando más nerviosos estamos, más nerviosos están ellos y peor se portan?
Nada mejor que mucha comunicación, mucho contacto matrimonial para hablar de los hijos, compartir las experiencias del día, e ir corrigiendo problemas a la vez que se van compartiendo los progresos, aunque a veces te sientas agotada, desvalida, insignificante, después te das una vueltecita por el cuarto de tus hijos, y los ves allí, jugando, durmiendo, estudiando, y te das cuenta de la magia, del regalo que Dios te ha hecho, y...¿A que un regalo preciado y precioso lo cuidamos y lo ponemos en un lugar especial?
Así que, lo más importante de nuestra vida para nuestros pequeños.
Carmen Ramírez
No hay comentarios:
Publicar un comentario