martes, 2 de septiembre de 2008

Prisión para el conductor que atropelló a ocho personas en Málaga

El ex guardia civil está acusado de tentativa de homicidio • El detenido disparó a un hombre durante una baja laboral
El juez ordenó ayer el ingreso en prisión incondicional sin fianza de Antonio Bravo Marín, el guardia civil jubilado de 42 años que el sábado irrumpió con su vehículo en la peatonal calle Larios de Málaga y atropelló a ocho personas. Está acusado de un delito de homicidio en grado de tentativa.

Bravo fue trasladado a primera hora de ayer desde la Comisaría Provincial a la Ciudad de la Justicia, aunque la declaración del acusado y la resolución del instructor no se produjeron hasta primera hora de la noche.

El primer informe forense sobre la salud mental de Bravo Marín concluye que no es necesario su reclusión en un psiquiátrico, de modo que si el juez acuerda su privación de libertad pueda ingresar en prisión y allí recibir tratamiento psiquiátrico. Fuentes judiciales han indicado que no se recomienda el internamiento en un psiquiátrico porque en este momento "no se encuentra en un estado psicótico y, por tanto, es posible su control en la cárcel".

Dos forenses del Instituto de Medicina Legal de Málaga realizaron ayer una primera valoración psiquiátrica del guardia civi, aunque a lo largo de la instrucción realizarán una segunda entrevista. Será entonces cuando dicten el segundo informe en el que determinarán la imputabilidad del ex guardia. Es decir, a partir de ese momento se aclarará si mentalmente está capacitado para responder por lo sucedido por la vía penal o si, por el contrario, los trastornos psiquiátricos no le hacen responsable de sus actos.

Antonio Bravo ya tenía antecedentes. Denunció por despido improcedente a la Guardia Civil por expulsarlo del instituto armado cuando se encontraba de baja psiquiátrica tras disparar y herir a un hombre en una funeraria.Los tribunales le dieron la razón y se reincorporó, aunque se empezó a tramitar la jubilación que fue efectiva en 2003.

Durante su destino en Lorca (Murcia) también provocó un altercado. Se atrincheró con varias armas, entre ellas un subfusil, en su vivienda de la casa cuartel y en actitud amenazante no permitía que nadie se le acercara.

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