viernes, 26 de diciembre de 2008

Bryant y Gasol paran los pies a los Celtics


LOS ÁNGELES (EEUU).- Los Ángeles Lakers rompieron de forma brillante la histórica racha victoriosa de los Boston Celtics (92-83), en un choque de máximas pulsaciones que resultó un disfrute para los sentidos.
Los californianos se tomaron una pequeña revancha en la reedición de la pasada Final de la NBA, comandados por un magnífico Kobe Bryant (27 puntos y nueve rebotes), y secundados por su lugarteniente Pau Gasol, con 20 puntos y cinco asistencias.
Boston volvió a contar con la aportación de su trío mágico. Kevin Garnett se fue hasta los 22 puntos y nueve rebotes, mientras que Paul Pierce y Ray Allen agregaron 22 y 14, respectivamente.
Ésta es la victoria 1.000 en la NBA para Phil Jackson, el técnico más joven en lograr esa marca.
Gasol, encargado de felicitar las fiestas al público del Staples Center minutos antes del pitido inicial, anotó siete puntos consecutivos en el tramo final para sellar la victoria de su equipo.
Espoleados por el tremendo ambiente en las gradas, digno de una Final de la NBA, los jugadores de Jackson se lanzaron como un perro de presa a por su rival, pero la experiencia del 'Big Three' impidió que Boston se amilanase.
Sólo el base Rajon Rondo, errático y precipitado, pareció acusar ciertos nervios, lo mismo que ocurría con Lamar Odom y Gasol en el bando local. El español falló sus cuatro primeros lanzamientos a canasta, aunque realizó en esos minutos una destacada labor en defensa sobre Garnett.
Quien tiraba del carro en los Lakers era Bryant, totalmente enchufado, asumiendo la responsabilidad en ataque y muy agresivo en defensa, hasta el punto de provocar el éxtasis entre el público con un impensable robo de balón, que recogió Trevor Ariza y que éste salvó de irse fuera para que Sasha Vujacic anotase con personal.
El escolta esloveno anotó un triple y dos tiros libres poco después para dar a su equipo la primera ventaja sustancial (39-29, m.19). Los ánimos estaban caldeados y el Staples rugía: "Boston sucks! (¡Boston apesta!)". El recuerdo de la pasada Final estaba demasiado reciente.

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