Me llama la atención: Obama, el Presidente de la nación más rica y poderosa de la Tierra, "empezó el día- el de su investidura presidencial- callada y reverentemente, con un servicio religioso en la iglesia episcopal de San Juan…" Luego, durante la investidura el clérigo Rick Warren dirigió, junto a él, una preciosa oración que terminó con el Padrenuestro. Entre otras plegarias, ésta: "Que nunca olvidemos que un día, todas las naciones, todas las personas, estaremos de pie ante Ti para rendir cuentas. Ahora presentamos a nuestro nuevo presidente, y a su esposa Michelle y a sus hijas, Malia y Sasha, bajo tu amoroso cuidado". Es cierto: al final de nuestra vida, todos nos presentaremos ante Dios, ricos o pobres, poderosos y débiles, creyentes y ateos. Barack Obama, que se convirtió al cristianismo apenas cumplidos sus 20 años, ve "difícil" una vida sin religión. Dice que "formaba parte de una comunidad de personas fantásticas que rezan cada día por mí y me llaman", y ve necesario acudir el domingo a un servicio religioso. Evoco esta frase de Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales:
" Churruca era hombre religioso porque era un hombre superior" (Trafalgar).¿No deberemos pedir que Barack Obama tenga luz y fuerza para ser coherente con su fe cristiana?
Josefa Romo
domingo, 25 de enero de 2009
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