LAEDICION.NET.-D.M.-El alcalde de Roquetas de Mar, Gabriel Amat, y varios concejales del equipo de gobierno, inauguraron en la mañana de ayer la Feria del Marisco Gallego que se va a celebrar hasta el próximo domingo día 16 bajo una carpa instalada en el aparcamiento del Hotel Zafiro de la Urbanización, junto a la avenida del Mediterráneo. La feria llega a la ciudad procedente de Alicante y alberga también una tienda de productos gallegos para que los consumidores puedan degustarlos en otros lugares. Los precios son asequibles a todos los bolsillos, oscilando entre el euro que cuesta un café o el pan hasta los 62 euros de una mariscada especial para dos personas, si bien productos como los percebes, centollo, camarón, buey de mar o bogavante, varían de precio según esté el mercado.
La cita se ha convertido donde se ha celebrado en todo un clásico del consumo de productos gallegos, siendo el complemento ideal para los veraneantes dado el fuerte calor que reina estos días en Roquetas. La mayoría de los artículos a la venta son productos procedentes del mar, si bien también hay licores, vinos, quesos, empanadas, postres, ternera gallega, arroces, guisos, etc.
Gabriel Amat afirmaba que la sabrosa y exquisita cita suponía “un atractivo más de la oferta turística roquetera, para sacar buenos sabores y probar magníficas calidades. Creo que esta jornada gastronómica gallega va a tener un éxito importante dentro del municipio y gran atractivo. Así que invitamos a todos aquellos que deseen probar marisco o una ternera gallega de gran calidad que vengan porque aquí se les espera con los brazos abiertos para mostrar lo mejor de Galicia.”
El alcalde, que ponía poco después del acto de inauguración rumbo a Alicante, alabó productos como el pan gallego, el pulpo, las veiras o zamburiñas, comprometiéndose a volver con calma otro día para poder disfrutar de las delicias gallegas bajo la carpa de la Urbanización.
El visitante y buen gastrónomo puede, literalmente, perder el sentido ante las viandas y los caldos que se ponen a su disposición. Es difícil resistirse al guiso mariñeiro, las ostras, chorizo al vino tinto, filloas o a la cazuela de anguriñas con gambas. Todo regado con vinos de la tierra que harán que la vida se vea diferente a cuando se entró a la feria, aunque se recomienda cuidar la cartera, puesto que exquisitez tras exquisitez la suma puede llegar a ser peligrosa. No todos los días tienen la oportunidad los roqueteros y los miles de visitantes de disfrutar cerca del mar del más puro ambiente gallego y degustar una de las mejores y más ancestrales gastronomías del mundo.
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