martes, 9 de marzo de 2010

La estrategia del calamar


El concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Almería ha salido en defensa de su alcalde lanzando una nube de tinta en torno al proyecto que pretende llevar a cabo la Junta de Andalucía en el viejo edificio del “18 de Julio”. Cualquier cosa para tapar la ineficacia de ambos, pues lo cierto es que ese edificio tendría que haber desaparecido ya de la Rambla de Almería para dar paso una construcción moderna que dotara de servicios de calidad a los habitantes de este barrio.

Las Administraciones gobernadas por el Partido Socialista están dando claros ejemplos de eficacia en la gestión. Sin ir más lejos, en Diputación, esta misma semana hemos rubricado el acuerdo para regular el funcionamiento de dos nuevos centros de Servicios Sociales, el del Alto Andarax, ubicado en Alhama de Almería, y de Filabres-Alhamilla, levantado en Tabernas, que desde hace unos meses ofrece ya servicios a un total de 30 municipios, tan necesarios como la atención a las familias, a drogodependientes, la gestión y el asesoramiento para el servicio de ayuda a domicilio, convivencia y reinserción social, y la atención a inmigrantes, entre un sinfín de prestaciones.


Pero el Ayuntamiento de Almería es como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Si de verdad trabajara por el bien común, más allá de encizañar a cambio de réditos electorales, debería aceptar la oferta de la Administración andaluza, que está dispuesta a retirar el recurso judicial, dividir la parcela en cuestión para poner en marcha los proyectos de la Junta, por un lado, y del Ayuntamiento, por otro, y a colaborar económicamente en el proyecto que el Ayuntamiento dice que quiere llevar a cabo en esos terrenos.

Su derribo es lo de menos. Tendríamos que haberlo hecho ya hace mucho tiempo, al menos, tanto como la Junta de Andalucía lleva a la espera de que el Ayuntamiento resuelva los problemas administrativos y judiciales que él mismo ha creado en torno al proyecto para dotar a los vecinos del barrio de unos servicios sanitarios y sociales de calidad, como hace en otros lugares de la ciudad, donde los vecinos cuentan con centros de salud modernos, espaciosos y perfectamente dotados. De paso, habríamos dejado de recordar uno de los episodios más tristes de nuestra historia, el día de la traición a la legalidad establecida, por cierto, escrito también con tinta negra.


Juan Carlos Usero, presidente de la Diputación Provincial de Almería

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