
El fallo puede estar listo a principios de mayo
Los magistrados trabajan ya con un nuevo borrador de la ponencia
LAEDICION.NET.- El Tribunal Constitucional se decanta hoy por constatar que Cataluña “ni es ni será nación” en su retrasadísimo fallo sobre el Estatuto de Cataluña, que, entretanto, va implantándose por la vía de los hechos. así lo trasladan a La Gaceta fuentes jurídicas de la máxima solvencia, al tanto de los pormenores de las deliberaciones y reuniones informales que vienen sucediéndose en el seno del tribunal para llegar a un acuerdo.
Asimismo, aventuran que tras Semana Santa van a precipitarse los acontecimientos y “podríamos tener una sentencia a comienzos de mayo”. los 10 magistrados del Tribunal Constitucional que deliberan sobre los recursos del Partido Popular y del Defensor del Pueblo ya estudian un nuevo borrador oficial de la ponencia que redacta la magistrada progresista Elisa Pérez Vera (ya han debatido al menos otros cuatro).
Hasta el momento, se han precipitado los encuentros tratando de aproximar posiciones en el “confesionario”, tal y como definen jocosamente al despacho de la presidenta del Tribunal Constitucional, la progresista María Emilia Casas. En estas charlas oficiosas no han participado todos los magistrados y se trata, según las fuentes consultadas, “de un método de trabajo completamente irregular”.
GRUPOS CLAROS
“Están como siempre, con dos bloques definidos y más marcados que hace meses”, relatan. los 10 magistrados, cinco adscritos al denominado bloque progresista y otros tantos al conservador, no han sido capaces de encontrar una solución a la constitucionalidad de la norma catalana. En su día se especuló sobre la posición “permeable” del progresista Manuel aragón. Sin embargo, conforme ha ido trascurriendo el tiempo, aragón “se ha decantando hacia la del bloque progresista”.
El pasado acercamiento de este magistrado hacia los conservadores llegó a interpretarse “como una maniobra” para tratar de ahormar un tercer bloque posibilista que “al final tirara hacia la constitucionalidad del Estatuto con concesiones mínimas”. Candidato oficioso a la presidencia del Tribunal Constitucional, ahora “vuelve” a su bloque natural.
El reparto de una nueva ponencia implica la intención de acelerar los pasos, y por eso se especula con un Pleno tras Semana Santa. En caso de bloqueo, bastante probable, o se varían posiciones mientras se delibera, o María Emilia Casas utiliza su voto de calidad. De lo contrario, se dilataría el fallo o se aplica el artículo 254 de la ley Orgánica del Poder Judicial.
Según éste, “1. la votación, a juicio del presidente, podrá tener lugar separadamente sobre los distintos pronunciamientos de hecho o de derecho que hayan de hacerse, o parte de la decisión que haya de dictarse; 2. Votará primero el ponente y después los demás magistrados por orden inverso al de su antigüedad. El que presida votará el último; 3. Empezada la votación, no podrá interrumpirse sino en caso de fuerza mayor”. Las fuentes jurídicas consultadas predicen que “lo más probable es que acabe aplicándose” este artículo.
“Las declaraciones del otro día de Zapatero no son casuales”, apuntan las mismas fuentes. El presidente del Gobierno viene defendiendo sin concesiones la constitucionalidad del nuevo Estatuto catalán que él mismo impulsó, pero el pasado martes, haciendo lo propio, matizaba sobre la “nación” catalana incluida en el texto: “a mí no me produce inquietud que se produjera esta definición, pero jurídicamente, desde el punto de vista constitucional, es más adecuado que digamos que es una nacionalidad y que políticamente es una comunidad autónoma”.
Para el Tribunal Constitucional, España es una nación, y no una nación de naciones discutida y discutible. Ése es el escenario en el que hoy trabajan los magistrados, en lugar de la interpretación sobre el concepto nación incluido en el preámbulo que venían barajando a lo largo del año pasado.
PARALIZADO
El Tribunal Constitucional lleva prácticamente paralizado desde hace cuatro meses (han alumbrado sentencias de Sección, pero ni de Sala ni de Pleno). El TC no aborda nuevos asuntos. Tras más de tres años y medios sin pronunciarse sobre el Estatuto catalán, empiezan a estar muy nerviosos “porque esto ya es un escándalo”, confiesan pronosticando que tras Semana Santa “va a haber un desenlace”.
El Partido Popular fue el primero en presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatuto de Cataluña. Fue el 31 de julio de 2006, y el 28 de septiembre fue admitido a trámite. Se acerca abril de 2010 y la sentencia no aparece por ninguna parte. Recientemente la presidenta del Tribunal Constitucional, en respuesta a preguntas de la GaCETa desde los pasillos del Congreso de los Diputados, declaraba que la sentencia llegaría “muy pronto”.
FALLO INCÓMODO
El Estatuto de Cataluña ha ido derivando en un auténtico campo de minas para los políticos conforme van acercándose las elecciones catalanas. Ni a los populares ni a los socialistas les interesa hoy que salga a la luz un fallo que, casi con total probabilidad, no va a contentar absolutamente a nadie y podría enrarecer el ambiente de cara a los comicios.
Más allá de los políticos, la sentencia marcará un antes y un después en el prestigio del Constitucional.De momento, la gestión del fallo se ha ganado un descrédito generalizado, “aún más del que ya acumulaba”, concluyen. En cualquier caso, el malestar de los magistrados ha llegado también a los letrados, que afirman que “están hartos” de esta situación.
LA NORMA CATALANA
El contenido de la norma catalana tiene en jaque al Constitucional. Tras casi cuatro años, no ha sido capaz de resolver los puntos polémicos del ‘Estatut’. Donde parece que hay unanimidad para rechazar el texto es en la creación de un poder judicial autonómico. Otro punto caliente es el término nación, pues ahora parece que se quiere eliminar. Siguen sin resolverse las transferencias, la relación de bilateralidad, los símbolos y los derechos históricos.
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