Zapatero ha ido a Túnez para decir que apoya la democratización del mundo árabe, algo muy loable y que le obliga a explicar si va a cambiar la definición de democracia cuando la aplique a Marruecos o Argelia y a justificar su obstinación por ningunear a los demócratas cubanos en aras de entenderse con la dictadura. No se puede ir tan rápido de una “Alianza de Civilizaciones” en la que no se distinguían ni dictaduras ni democracias a querer ser de repente el motor de la libertad, el adalid de la democracia, reivindicando la memoria de la transición española cuando ha demostrado de sobra tener una idea muy particular, por sectaria, de lo que significó tal transición.
José Morales Martín
sábado, 19 de marzo de 2011
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