El
bipartito PSOE-IU ha decidido, por fin, eliminar algunos michelines de su costosísimo
entramado administrativo. Y ha comenzado reordenando el parque móvil de coches
oficiales y reduciendo el sueldo a los directivos de las empresas públicas, lo
que, según la consejera Aguayo, supondrá un ahorro anual de más de tres
millones de euros. No está mal…, sino fuera porque las cuentas públicas
andaluzas acumulan una deuda de ¡¡unos 25.000 millones de euros!!.
No
se puede contener una hemorragia con tiritas. Lo que necesita Andalucía es cirugía
mayor con un verdadero plan de ahorro del gasto corriente que aborde, de
verdad, la gravedad de las circunstancias y afronte de cara una reforma real de
la administración y del sector público empresarial. Es necesario reducir a la
mitad los altos cargos, delegados provinciales, personal directivo y territorial
de entes instrumentales y consorcios o personal de confianza; eliminar los
coordinadores o directores provinciales; la ayuda al alquiler por vivienda de
altos cargos o de las cesantías y la supresión de plus de productividad de
altos cargos, directores generales y delegados provinciales, además, por
supuesto, de racionalizar y reordenar los entes del sector público empresarial
andaluz, en los que la Junta gasta al año más de 3.300 millones de euros.
Estas
y otras propuestas, que ahorrarían más de 1.000 millones de euros en gasto
corriente, han sido entregadas esta misma semana a Griñán por el presidente del
Partido Popular de Andalucía, Juan Ignacio Zoido, y el tiempo y la elaboración
de los presupuestos autonómicos dirán si el PSOE y sus socios apuestan por el
equilibrio presupuestario y la contención del déficit o siguen derrochando con
una mano y exprimiendo a los andaluces con la otra, mientras culpan al Gobierno
de la
Nación de todos los
males para tapar sus vergüenzas.
El
PSOE e IU, tanto monta monta tanto, están poniendo en grave riesgo la salud, la
educación y las políticas sociales si no adoptan las medidas necesarias para
adelgazar el monstruo burocrático que tienen a su servicio. En la capital ya
estamos padeciendo las consecuencias de ese dispendio, por ejemplo, en el
retraso de obras fundamentales como las infraestructuras sanitarias: el
hospital materno infantil, que debía haberse inaugurado el año pasado, acumula
tres años de retraso y los trabajos van al ralentí; la rehabilitación de la Bola Azul y su reconversión en Centro de Alta Resolución debería haber
finalizado en 2011 y no hay fecha para la conclusión de la segunda fase, y de
la reforma de las consultas externas de Torrecárdenas, que tenían que estar
listas la pasada legislatura, nada se sabe. Ello, sin obviar que con la
transformación del antiguo Hospital Provincial en Centro de Alta Resolución se
perdieron 120 camas hospitalarias en una provincia que tiene un déficit de 600.
La
situación de excepcionalidad económica no admite trampas ni ejercicios de
cosmética financiera y demagogia contable y o Griñán y Valderas se lo toman en
serio o Andalucía está abocada al despeñadero. Y entonces ya no serán parte del
problema, sino el problema mismo.
Luis Rogelio
Rodríguez-Comendador
Alcalde de Almería

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