Eloisa Mª Cabrera
Carmona, Teniente Alcalde de Roquetas de Mar
La
sorpresa era la sensación que hace un año llegó sin esperarla. Una fusión de
pesca y agricultura, de Galicia y Andalucía, de Pulpo y hortalizas originó en
mí la necesidad de escribir la primera entrega de Marca España. Un artículo
dónde reclamaba, el pasado verano, la composición de un enjambre en la defensa
de lo nuestro. Una alianza que debía comenzar con la unión de territorios y un
interés mutuo por conseguir una España mejor a través de los dos sectores
económicos más tradicionales e importantes de nuestro país, con el permiso del
sector turístico. Era la hora de tomar medidas encaminadas a la defensa de los
ciudadanos, mientras el Gobierno socialista tenía en la ausencia de decisiones
su denominador común.
Es
ahora, en el análisis de una situación que ha cambiado ostensiblemente, cuando
mi conciencia y mi responsabilidad me obliga a realizar una segunda entrega de
aquel artículo que estos días se forja de actualidad ante los acontecimientos
de un Gobierno que no mira impasible el acontecer y se escuda en esa unión de
territorios como solución a una crisis heredada ante tanta impasividad del
Gobierno anterior. Es la hora de buscar la unión de todos para llegar al bien
común, con la competitividad como compañera de viaje, en la fusión de
intereses, estrategias y objetivos de un país que debe olvidarse de rencillas y
buscar puntos de unión para el beneficio común.
La
agricultura y la pesca continúan siendo los dos sectores llamados a voltear una
situación económica que afecta a un país que ahora sí atiende a las necesidades
de su economía con medidas necesarias, es verdad, que duras y difíciles, pero
vitales para mantener con vida a una nación que ha asistido estos últimos años
a la decadencia de su prestigio y a la ausencia de importancia en los órganos
de decisión internacionales. Mariano Rajoy ha conseguido en apenas unos
meses situar nuestro país en los
principales foros de decisión europeos, y con ello, que España vuelva a ser
escuchada y respetada en el mundo. De igual forma, en aquel primer artículo me
aventuraba a adelantar una de las promesas del actual Presidente del Gobierno.
Su intención era instaurar de nuevo el Ministerio de Agricultura y Pesca que
había suprimido el Gobierno socialista. Eso hoy, es una realidad, teniendo como
principales objetivos la consecución de una Marca España que sea sinónimo de
calidad en el producto, fuerza en lo comercial, y competitividad en el mercado.
Una marca que sepa enfrentar los retos del futuro, hacer frente a las guerras
comerciales desleales, y que en sí misma conllevara la solidaridad de todas las
comunidades de España, sin fisuras; exactamente lo que reclamaba el pasado
verano.
Nuestros
ciudadanos… Agricultores, pescadores, empresarios, pequeños y medianos
comerciantes, asalariados, y fundamentalmente por la actualidad creada,
funcionarios que estos días miran con recelo y preocupación su situación
laboral, deben ser conscientes de la gravísima situación que el nuevo Gobierno
ha encontrado nuestro país. Con datos encerrados en la falsedad de cifras y en
la desvertebración de territorios y objetivos, es verdad, que las medidas no
son del agrado de nadie, pero hay que ser conscientes que un enfermo por grave
que esté nunca hay que dejarlo llegar a la situación de terminal. Y para ello, como saben los excelentes médicos que posee
nuestro sistema sanitario, hay que tomar medidas drásticas que en ocasiones son
capaces de afectar a otros órganos que
después de salvar la situación vital del enfermo son susceptibles de sanarse.
Hay que ser conscientes que los mal llamados recortes no son más que las
decisiones de un Gobierno que va a sacarnos de una crisis que se ha encontrado
tras años de despilfarro y subvenciones sin sentido en el acomodo de un
populismo ineficaz e ineficiente. En cambio, desde noviembre, España apuesta por
el avance, por el progreso, y por el desarrollo de iniciativas encaminadas a la inversión en futuro. Un claro ejemplo es
la facilidad puesta a disposición de los ciudadanos para la apertura de sus
iniciativas y proyectos. Una medida llevaba a cabo por el Gobierno Central y a
la que a Roquetas de Mar se ha acogido sin dudarlo un segundo. Con sólo una
Declaración Responsable, cualquier ciudadano podrá abrir su negocio para
después, y una vez iniciada su actividad, ser inspeccionado por los técnicos
municipales. Es sólo un ejemplo, sí, pero habla por sí mismo de la clara
intención por facilitar que el progreso y el desarrollo vuelvan a acercarse a
nuestras calles.
La
solidaridad entre territorios, la unión de objetivos, y la firmeza consciente y
constructiva de los que gobiernan hoy nuestro país serán capaces, con la
complicidad de todos, de demostrar como fusionados en la Marca España somos
capaces de salir de esta difícil situación que hoy soportamos todos. Y en ello,
nuestra provincia es ejemplo de conocer la penuria y la pobreza, y en apenas
unas décadas, cambiarla por progreso, desarrollo y riqueza. Hemos sido los
almerienses el modelo dónde se han fijado otros en la demostración de cómo con
sacrificio y dedicación hemos superado momentos complicados, siendo nuestra
filosofía siempre la misma, “trabajo, trabajo y
cuando el cansancio nos embarga, más trabajo”. De eso saben muchos
nuestros mayores por la experiencia y la realidad que les tocó vivir. Ellos
saben que una España dividida es una España sin futuro, de que nuestro país con
gobiernos inertes es un país llamado a la ruina y de que una nación sin trabajo
es una nación sin posibilidad de futuro. Hay que fijarse en nuestra historia,
hay que analizar nuestro pasado y nuestra tradición, para que el sentimiento de
nación inquebrantable embargue a todos los ciudadanos en pos del objetivo
común, una Marca España, que eleve el país a los niveles que jamás tuvo que
abandonar. Por todo ello, la solución continúa en nuestras manos.
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