Juan José O. N., conocido como El Bollo, permanecía oculto desde hace dos semanas en un cortijo aislado entre invernaderos del paraje Flor Indálica de Los Llanos de La Cañada. Los agentes de la Guardia Civil lo encontraron ayer a las 14:30 horas del mediodía en una zona de difícil acceso y poco habitada en la que hace dos años se produjo un tiroteo por ajuste de cuentas en el que resultó herido de gravedad un marroquí de 56 años. El registro realizado ayer por agentes de la Policía Judicial con la participación del presunto autor material del asesinato del joven senegalés Ousmane Kote, que originó los disturbios de las 200 Viviendas, se prolongó hasta última hora de la tarde.
Después de 16 días de intensa búsqueda, en los que se llegaron a plantear la posibilidad de que el presunto asesino del ciudadano senegalés hubiera escapado a otras provincias, la Benemérita pudo hacer efectiva la detención más importante de una operación que no se ha zanjado de momento porque la investigación continúa abierta y no se descartan nuevos arrestos. Con anterioridad fueron detenidos cuatro menores que participaron en la reyerta en la que, según confesaron después, el presunto homicida, de 26 años y vecino de Roquetas, propinó una patada en la cabeza y luego apuñaló a la víctima cuando se encontraba tendida en el suelo. El titular del Juzgado de Menores de Almería decretó el internamiento de los cuatro detenidos en los centro de menores infractores de otras provincias andaluzas a la espera de que el titular del Juzgado de Instrucción nº 1 de Roquetas levante el secreto de sumario.
Soltero y sin hijos, Ousmane Kote era el mayor de cinco hermanos y, como primogénito, seguía la tradición de venir a España a trabajar para enviar dinero a su familia. En la noche del sábado 6 de septiembre, según explicó el primo del fallecido, salió de casa con la única intención de llamar por teléfono a sus familiares en Senegal. Los primeros datos de la investigación apuntaban a que el segenalés intentó poner paz en una reyerta entre varias personas en plena calle en la que no estaba implicado y acabó perdiendo la vida acuchillado presuntamente por El Bollo. Al parecer alguien arrojó un cubo de agua desde su ventana por el ruido que había en la calle y se inició una reyerta en el portal de un edificio que acabó trasladándose a la vía pública.
El suceso desencadenó graves disturbios en el barrio de las 200 Viviendas de Roquetas causados por decenas de subsaharianos que se saldaron con destrozos en el mobiliario urbano, viviendas y turismos y con varios agentes de la Guardia Civil y Policía Local heridos de diversa consideración. A raíz de los actos vandálicos que se sucedieron también en los días posteriores fueron detenidas y puestas a disposición judicial al menos once personas de origen subsahariano por alteración del orden público y se blindó el barrio roquetero para impedir nuevos brotes de violencia con un férreo despliegue policial de más de un centenar de agentes. Desde ese momento, se sucedieron casi en cascada las reacciones sobre los disturbios y el asesinato y fueron compareciendo desde el alcalde de Roquetas de Mar hasta llegar al Gobierno para desmentir que los sucesos tuvieron algún tipo de relación con brotes xenófobos o racistas.
El cuerpo de Ousmane Kote, que trabajaba en un invernadero de El Ejido, aún no ha podido ser repatriado, como solicitaron los familiares como el embajador de Senegal en España, Abas Ndiour, y no han trascendido porque el juez decretó el secreto de sumario los resultados de la autopsia que se le practicó en el Instituto de Medicina Legal de Almería.
Hoy, precisamente, se celebra en Madrid a partir de las 18 horas un encuentro entre el Ministerio del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, y su homólogo de Senegal, Cheikh Tidiane Sy, en el que casi con total probabilidad se tratará el asesinato de Ousmane Kote, los disturbios que le sucedieron en las 200 Viviendas y la detención del joven español acusado ayer en Los Llanos de La Cañada.
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