El pasado viernes, 29 de agosto, los vecinos de Las Negras se congregaron en la rotonda de entrada al pueblo para homenajear a Rufino Díaz y bautizar con su nombre este nuevo espacio.
El acto estuvo presidido por el Alcalde de Níjar, Antonio Jesús Rodríguez, la viuda de Rufino, Concha Aliaga, y sus tres hijos: Arturo, Javier y Diego. Además, entre el público se encontraba la familia completa del vecino homenajeado.
El Alcalde abrió el acto dedicando un cariñoso discurso “no sólo estoy aquí como Alcalde, también estoy a título personal porque tuve la suerte de conocer a Rufino y compartir muchas conversaciones con él”.
“Esta plaza pasa a llamarse desde hoy, Glorieta de Rufino Díaz por que así lo ha pedido una parte muy importante de vecinos de Las Negras – señaló Antonio Jesús Rodríguez- y personalmente lo elevé al Pleno municipal que dio su aprobación”
El Alcalde continúo señalando algunos datos del currículo del homenajeado: “Rufino -sin apellidos, como le conocemos aquí- era un enamorado del mar. Un gran aficionado a la pesca y, más concretamente, a la pesca submarina. Esa afición le llevó a asumir responsabilidades en la Federación Española de Actividades Subacuáticas y, a través de ella, organizó varios campeonatos de España y el mundial de Pesca Submarina en 1973, lo que le hizo merecedor del reconocimiento a su labor por parte de distintas organizaciones, incluyendo la medalla al Mérito Deportivo”.
Seguidamente, concretó: “De la mano de esta afición, llegó a Las Negras hace justo ahora 40 años. Y se convirtió en el mejor embajador de este trocito de Níjar bañado por el mar. Pero lo que realmente destaca, para nosotros de su vida, es su implicación en la mejora de Las Negras. Fue un vecino activo, colaborador, comprometido, y un magnífico organizador de fiestas… A su trabajo e iniciativa debemos la imagen de la Virgen que preside hoy la iglesia de Las Negras, que pudo comprarse gracias a los beneficios obtenidos por la Comisión de Fiestas en la que él fue tesorero”.
Antes de dar la palabra a su hijo Javier, el Alcalde concluyó “Desde hace un año, Rufino descansa en Las Negras, bajo el Cerro Negro y acunado por el mar que tanto amó”.
Javier Díaz, tomó la palabra en nombre de su madre, imposibilitada para hablar por culpa de la emoción: “nosotros sólo queremos daos las gracias a todos. A los que habéis venido, a los que apoyasteis este bautizo con el nombre de mi padre y al Ayuntamiento por el mimo que ha puesto en la celebración de este acto”.
Seguidamente, los presentes se encaminaron hacia un extremo de la Glorieta, donde está instalado un monolito con una placa cerámica de un artista local para que Concha Aliaga la descubriera.
A continuación, la familia Díaz ofreció un cóctel a los vecinos y, la fiesta concluyó más allá de la medianoche con la actuación de “El Lunático”.
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