
La cumbre del G-20 ha finalizado con acuerdos para regular de manera más eficiente los sistemas financieros. A pesar de algún momento de improvisación en la organización, se ha elaborado una declaración final conjunta que recoge medidas de acción estatal sobre el mercado. No obstante, se ha reiterado la llamada de ayer de George W. Bush de rechazar el proteccionismo. Por otra parte, se ha abierto el debate sobre el papel de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Los líderes de los países del G-20 pactaron un plan de acción para hacer frente a la crisis económica y financiera que incluye la adopción a escala nacional de medidas de estímulo fiscal para hacer frente a la recesión y la puesta en marcha de colegios de supervisores para vigilar a los bancos más importantes del mundo. Las medidas más destacadas de este plan de acción deberán ponerse en marcha antes del 31 de marzo de 2009 , según se recoge en las conclusiones.
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