La campaña atea, no exenta de descaro, levanta ampollas y obliga a tomar partido allí por donde desfila. En Italia ha entrado con mal pie: una empresa de publicidad de Génova se ha negado rotundamente a exhibir lemas ateos en sus autobuses. Y no sólo eso, en el Reino Unido ha surgido la objeción de conciencia entre algunos chóferes que se niegan a conducir los autobuses refractarios a Dios. Ron Heather, (Southampton), declaró a la BBC que se llevó un gran susto y sintió horror al ver el mensaje impreso en el vehículo y al no haber más autobuses disponibles se marchó a casa. "Sentí que no podía conducir ese autobús, así que se lo dije a mis jefes".
Cristina Téllez
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