miércoles, 7 de enero de 2009

La guerra del gas entre Rusia y Ucrania ya afecta al suministro de doce países

Alemania e Italia deberán utilizar sus reservas para sortear la crisis
La crisis del gas entre Rusia y Ucrania ya ha afectado al suministro de este carburante en más de una docena de países: ha sido paralizado completamente en Bosnia, Hungría, Bulgaria, Turquía, Macedonia, Grecia y Croacia, mientras que en Austria y Rumania ha bajado un 90 y un 75%, respectivamente. Polonia recibe un 5% menos y hay «cortes notables» en la República Checa. Además, dos de los países más importantes de la Unión Europea, Alemania e Italia, han comenzado a padecer los efectos de esta nueva crisis energética.
Casi un 60% de la población alemana admite tener miedo a quedar desprotegida de la guerra del gas que libran Ucrania y Rusia. Según un portavoz de E.ON Ruhrgas, el mayor importador de gas ruso, Alemania, que compra el 37% de su gas de Rusia, deberá echar mano de las reservas para suplir la falta del combustible que dejó de fluir de los gaseoductos que cruzan Ucrania.
El miedo es fácil de entender. Alemania, como otros países europeos, sufre estos días la ola de frío más violenta del invierno con temperaturas que alcanzan casi los 30 grados bajo cero en las noches. Una de cada dos viviendas usa el gas para la calefacción.
La tensa situación que vive el país convenció al máximo jefe de E.ON Ruhrgas, Bernhard Reutersberg, para enviar un mensaje de tranquilidad. «Nadie pasará frío en las próximas semanas y meses», dijo el ejecutivo al recordar que el consorcio tiene reservas suficientes que le permiten surtir de gas a las viviendas y a la industria durante todo el invierno.
Parte del gas ruso que llega a Alemania fluye a través de gaseoductos que cruzan Bielorrusia, pero el país también tiene convenios con otros países exportadores como Noruega. Holanda y Dinamarca, que están preparados para aumentar sus envíos de gas.
En total, la primera potencia económica de Europa cuenta con reservas oficiales que representan el cuarto del consumo total de 2007, la mayor reserva de gas de toda Europa. Aun así, existe preocupación en Alemania ante la posibilidad de que la guerra del gas se alargue y que la ola de frío polar que azota al país desde hace dos días persista. «Si esto sucede podemos tener problemas con nuestra distribución», admitió el alto ejecutivo de E.ON.
La guerra entre Kiev y Moscú fue el tema central de la conversación que sostuvo el ministro de Economía germano, Michael Glos, con el vicepresidente de Gazprom, Alexander Medvedev, ayer en Berlín. Al término del encuentro, el ministro urgió a las dos partes a poner fin al litigio, mientras que el ejecutivo ruso admitió que su país estaba dispuesto a regresar a la mesa de las negociaciones, pero culpó al gobierno ucraniano de estar robando gas ruso y de haber clausurado tres importantes gaseoductos.
La crisis ha tenido un efecto más dramático en otros países europeos como República Checa o Eslovaquia, que declaró el estado de emergencia tras registrar una caída de 70% de las entregas de gas ruso.
Diversificado en Italia
Italia es el país europeo con más dependencia energética del exterior, pero al menos su suministro de gas está diversificado y ayer encajó el golpe sin problemas. El flujo ruso de Gazprom supone una quinta parte de su consumo total y a las cuatro de la madrugada pegó un bajón del 90%, según confirmó el Ente Nacional de Hidrocarburos (ENI), empresa dominante del sector.
Sin embargo, es un contratiempo que el Gobierno de Roma puede sortear gracias a sus reservas y a sus otras fuentes de abastecimiento. Según se apresuró a aclarar ayer el ministro de Desarrollo Económico, Claudio Scajola, «la situación no es preocupante y tenemos reservas para varias semanas». Esta 'despensa' se halla al 90% de su capacidad de almacenaje. Si la crisis del gas se alarga por las disputas entre Rusia y Ucrania el Ejecutivo asegura que ya tiene previsto aumentar la importación de otros países.
El gas llega a Italia de cinco países -Rusia, Holanda, Noruega, Argelia y Libia- por medio de cuatro conductos. El que ayer quedó tocado por el recorte ruso fue el denominado TAG, que entra por la región de Friuli, en el nordeste. Se recibieron siete millones de metros cúbicos frente a los 45 demandados ayer, por ser festivo, pues la exigencia diaria es de 60 millones.

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