LAEDICION.NET.-REDACCIÓN.-
Para Jesús Mariñas es el gran asunto que se produjo en el velatorio del Tanatorio de La Paz. Junto a políticos, compañeros y periodistas, que quisieron rendir su último homenaje al general Sabino Fernández Campo, sorprendió la visita de Bárbara Rey, de riguroso luto.
Mariñas no ha dejado de indagar sobre esta presencia que avivó tanto la leyenda de la actriz como los secretos que conoció y guardó el general, rebautizado como cuenta el periodista como "la caja negra de palacio". Hasta ahora la actriz, como contó este digital, ha ido revelando en los platós de televisión, con cuentagotas, algunos de los episodios más desconocidos de su ajetreada vida. Especial impacto tuvo lo que contó de su relación sentimental con Joaquín Garrigues Walker, de quien dijo en La Noria de Jordi González que su muerte repentina segó los planes de futuro de ambos. Sobre otras cuestiones, siempre se ha quedado al límite no queriendo ni afirmar ni desmentir lo que otros dicen que son sólo leyendas urbanas.
Pero para Mariñas, la presencia de la ex mujer de Ángel Cristo en unas de las misas vespertinas por el ex jefe de la Casa del Rey fue un "inesperado numerazo". Sorprendió sobre todo a María Teresa Álvarez, la viuda, y a sus hijos. El periodista subraya "la reacción dolorosa, compungida y desconsolada de Bárbara Rey en su concurrencia, casi simultánea a la de Sus Majestades", según explica en su columna de La Razón. Cuenta que Don Juan Carlos y Doña Sofía "se lo perdieron por poco; mejor así, porque resultó casi desagradable para cuantos presenciaron sus llantos y sorprendentes gemidos como si le fuese la vida, cuando los presentes sabían que Sabino no la consideraba muy allá y se le erizaban los pelos si coincidían".
Mariñas asegura que el general Sabino sentía hacia Barbara Rey algo similar a cómo reaccionaba ante Mario Conde, Manuel Prado y Colón de Cavajal y los "Albertos". Cuando María Teresa supo del casi desmayo de la actriz, sólo dijo: "Creí que podía darle algo". "Es muy de agradecer una reacción tan sentida", señaló, pero mostró su enorme sorpresa.
¿Por qué fue Bárbara Rey a la capilla ardiente? ¿Lo pactó con alguna cadena de televisión? ¿Quiso cobrar cuentas pendientes? ¿Fue una venganza calculada, o sólo obró de buena fe? Las lenguas de doble filo no dudan desde luego, conociendo a Bárbara Rey, en apuntar que hubo posiblemente calculada planificación. Por lo que vuelve la expectación sobre sus próximos pasos que, sin duda, van a desatar más morbo y atizar esa supuesta leyenda secreta que la rodea.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario