La acusación particular dice que ‘no obró dentro de los cánones de un médico, porque su actuación dejó mucho que desear, sobre todo en el control del líquido, en concreto del sodio que tenía el menor en el momento de ser intervenido, y posteriormente en el postoperatorio La defensa asegura que ‘si alguien no es responsable de la muerte del menor, es ella; hay que buscar las responsabilidades en otro sitio. Eso está quedando claro y quedará más claro cuando se produzcan las pruebas periciales’
LAEDICION.NET.-El Juzgado de lo Penal número 3 de Almería ha celebrado hoy la primera sesión de la vista oral contra M.P.I., una pediatra para la que la acusación particular pide dos años de prisión y otros tres años de inhabilitación por un presunto delito de imprudencia profesional con resultado de muerte; después de que un niño de seis años falleciese en febrero de 1998, a las veinticuatro horas de haber sido intervenido en el hospital de Poniente de El Ejido para extirparle las vegetaciones adenoides.
En primer lugar ha declarado M.P.I., que ha dicho no ‘considerarse de forma alguna culpable’, según Juan Marfil, responsable de la acusación particular. Francisco Torres, abogado de la pediatra, asegura que ‘como venimos diciendo desde hace más de 10 años, si alguien no es responsable de la muerte del menor, es ella; hay que buscar las responsabilidades en otro sitio. Eso está quedando claro y quedará más claro cuando se produzcan las pruebas periciales’.
Marfil concreta además que la acusada ha expuesto que los médicos que intervinieron al menor deberían haber hecho una serie de estudios previos a la operación, aunque según el letrado uno de los médicos que hoy ha declarado, del Instituto de Medicina Legal, ha dicho que ‘no, que con unas simples vegetaciones, una extirpación de adenoides no se habrían necesitado porque era una operación sencilla.
Durante la jornada de hoy únicamente han declarado médicos, el ya citado, y una médica forense que ha ratificado las conclusiones del informe realizado por la Real Academia de Medicina de Granada ‘diciendo que la muerte inmediata se habría producido por un problema de edema cerebral difuso, un acumulo de agua en el cerebro’, dice Marfil.
Marfil añade que ‘las conclusiones de la Real Academia fueron muy claras, hablaban de una exigibilidad en la actuación de la pediatra, que no obró dentro de los cánones de un médico, porque su actuación dejó mucho que desear, sobre todo en el control del líquido, en concreto del sodio que tenía el menor en el momento de ser intervenido, y posteriormente en el postoperatorio.
El responsable de la acusación recuerda que la Real Academia de Medicina de Granada es el ‘máximo órgano consultivo en Andalucía a nivel científico-médico con el que cuenta el Ministerio de Justicia’ así como que la forense ha avalado por completo las consideraciones del mismo.
Aunque la vista continúa el próximo jueves, con la participación del anestesista que asistió al menor y de la doctora que lo operó, se ha señalado que el próximo día 21 declare el presidente de la Real Academia, según ha confirmado la acusación.
Hechos
El niño ingresó el 2 de febrero de 1998 en el hospital de Poniente para ser sometido a la extirpación de vegetaciones adenoides.
La operación se desarrolló ‘correctamente’ aunque a su salida del quirófano, en reanimación habría vomitado en diversas ocasiones. La familia expuso que aunque el niño empeoró y fue visitado por la acusada, ésta ‘no ordenó que se hiciese ninguna prueba’.
El niño entró en coma posteriormente y falleció tras ser derivado al Hospital de Torrecárdenas de Almería capital.
En su momento la Fiscalía no realizó ninguna acusación en base a un informe del Instituto de Medicina Legal que apuntaba a que no hubo responsabilidad de la acusada.
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