domingo, 23 de enero de 2011

ALCALDES CON EL ANDALUCISMO CONSTITUCIONAL


LAEDICION.NET.-Daniella Montenegro.-Hoy en la ciudad de Sevilla, a 22 de enero de 2011, los alcaldes y alcaldesas queremos abiertamente trasladar a la sociedad andaluza nuestro compromiso político con el Andalucismo Constitucional del Partido Popular andaluz.

Los ciudadanos andaluces tenemos conciencia de nuestra identidad y por eso nos sentimos orgullosos de ser andaluces, de amar a Andalucía y de pertenecer a una tierra extraordinaria, poseedora de un acervo humano, cultural e histórico inigualable.

Esta identidad se ha fundamentado en torno a dos principios que están en la médula de la sociedad andaluza: la igualdad y la españolidad de Andalucía.

Los andaluces hemos tenido siempre en la igualdad una de nuestras señas de identidad. La igualdad ondeó su bandera blanca y verde cuando hace 25 años otros pretendieron situarnos en una autonomía de segunda categoría. Ese deseo de igualdad mantiene su vigencia hoy y significa no otra cosa que el rechazo a que las singularidades y diferencias de otros sirvan como excusa para alcanzar privilegios.

La otra seña de nuestro ser es el profundo sentimiento español que habita en el corazón de los andaluces. Los andaluces abrazamos nuestra españolidad sin complejos, con la naturalidad y la certeza de que estamos convocados al proyecto común que representa la España de la Constitución: la España de la Libertad y la Concordia.

El Andalucismo Constitucional del Partido Popular bebe de estas fuentes y les añade un nuevo compromiso político de vanguardia: Andalucía puede y debe garantizar la igualdad de los ciudadanos y la solidaridad interterritorial; Andalucía puede y debe dar vigor a los objetivos y vínculos nacionales que nos unen a todos.

Los alcaldes y alcaldesas compartimos esta actitud porque estas cuestiones no son ajenas a los ciudadanos que viven en nuestros pueblos y ciudades. El hecho de que los ayuntamientos no cuenten con un nuevo sistema de financiación tiene su razón de ser en la decisión de un Gobierno que ha preferido dar prioridad a los pactos territoriales con fuerzas políticas nacionalistas antes que garantizar la autonomía y la suficiencia de todos los ayuntamientos.

Cuando los nacionalismos insolidarios sacan tajada de la debilidad de los gobiernos, los pueblos y ciudades que regimos se resienten también. Los alcaldes y las alcaldesas lo sabemos y estamos obligados a levantar la voz y a reivindicar, por el bien de nuestros administrados, un cambio radical de esa actitud incomprensible y entreguista.

El Andalucismo Constitucional que hoy nos proponemos impulsar contiene también dos aspectos que lo hacen muy necesario para nuestra tierra: su reformismo y su centrismo.

Centrismo, porque quiere asumir una política distante de todo extremismo. Como Andalucía no es propiedad de nadie, ni ningún partido tiene patente de corso para constituirse y arrogarse sectariamente la representación y el ser de lo andaluz, ni tiene legitimidad para imponer su modelo como eterno sin respetar otros proyectos, los alcaldes y alcaldesas practicamos el centrismo como valor y forma de gobierno.

Y así lo hemos hecho desde que los ciudadanos hace años nos otorgaron su confianza. Ha llegado la hora de pasar la página del fundamentalismo vivido en los últimos años en nuestra Comunidad Autónoma, fundamentalismo y sectarismo que han hecho a los ciudadanos que gobernamos merecedores de un trato desigual inaceptable.

Reformismo, porque prefiere examinar racionalmente y sin prejuicios la realidad y proponer reformas graduales y equilibradas que permitan la solución dialogada y concertada de los problemas. El reformismo es el instrumento que el Andalucismo Constitucional del Partido Popular emplea y que a Andalucía le urge. Por eso nos congratulamos y sumamos a las reformas planteadas por el Partido Popular andaluz para la administración, la educación, la economía, la fiscalidad, el urbanismo o para la calidad y regeneración democráticas planteadas. Creemos firmemente que estas reformas repercutirán positivamente sobre los andaluces y sobre los pueblos y ciudades de nuestra Comunidad Autónoma.

Los alcaldes y alcaldesas hemos aportado al Andalucismo Constitucional del Partido Popular un aspecto esencial en su ideario y del que nos sentimos especialmente orgullosos: la idea de que la política se hace desde abajo, desde la calle, desde el sentir de los vecinos. Andalucía no se construye ni desde los despachos ni desde los laboratorios, sino desde la cercanía de quienes son los verdaderos protagonistas y destinatarios de la política: las personas.

Quienes estamos en primera línea de la política conocemos mejor que nadie la extrema crisis que padecen los andaluces. Han vuelto los viejos fantasmas de siempre. El paro, el fracaso educativo, el escaso peso del sector industrial, la brecha tecnológica, las desigualdades sociales o la pérdida de protagonismo en el mapa autonómico español confirman que los gobiernos socialistas no han cumplido las expectativas que el ciudadano andaluz puso en ellos. También los ayuntamientos andaluces han padecido una política municipal nefasta, teniendo que emplear sus limitados recursos en competencias y servicios que no les correspondían.Hoy los andaluces llaman a las puertas de nuestros consistorios y claman el auxilio más elemental. También nos trasladan la urgencia de cambiar las cosas y su hastío hacia quienes tuvieron todas las oportunidades para situarnos en cotas de prosperidad modernas y no lo lograron.
Hay, pues, que cambiar. Cambiar para solucionar los problemas y cambiar para construir una nueva Andalucía con el motor del reformismo popular. Los ciudadanos nos lo exigen.
Por eso, la revitalización de Andalucía, su rearme moral, económico, cultural y social, no llegará por otro camino que el de la alternancia política que representa el Partido Popular andaluz.

Por eso la apoyamos sin reparo alguno y nos hacemos portavoces de él, conscientes también de que con el cambio político también llega la hora de los ayuntamientos.

Ayuntamientos bien financiados, ayuntamientos tratados con respeto institucional y no como aliviaderos de la gestión del gobierno autonómico, ayuntamientos sin discriminación alguna, ayuntamientos tenidos en cuenta en la programación de las actuaciones de la Junta de Andalucía, ayuntamientos no utilizados como parapetos donde esconder las responsabilidades y competencias de otros.

Ayuntamientos fuertes y autónomos para una Andalucía de primera. Una Andalucía de ciudadanos de primera.

En esta Convención Nacional Popular de la confianza y desde el andalucismo popular llamamos a toda la sociedad andaluza a esta convocatoria social por el cambio político en Andalucía.

Muchas gracias.

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