jueves, 26 de julio de 2012

Pasar por el aro


JUAN CARLOS USERO (Portavoz del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Almería)

La fecha del pasado 4 de julio de 2012 quedará marcada en rojo para recordarnos que el gobierno del PP aprobó ese día la mayor subida fiscal de nuestra historia democrática. Me refiero al IVA en general y al que se aplicará a los servicios funerarios en particular.

El lector sabe que en Almería capital, el ayuntamiento tiene privatizados estos servicios, como las instalaciones deportivas y lo que va a hacer con la Escuela de Música. Los cementerios municipales han sido confiados a una empresa por treinta años. Para que a la concesionaria le salgan las cuentas, el PP crea una nueva tasa y sube los precios. Además, acepta que durante los primeros diez años de la concesión suban las tasas funerarias un 5% más el IPC correspondiente. Los ciudadanos pagan el entierro o el mantenimiento de sus nichos mediante factura. Esa factura, hasta el 31 de agosto, lleva incluido un IVA del 8%. Rajoy ha decidido que a partir del 1 de septiembre sea del 21%, 13 puntos más o, lo que es lo mismo, una subida del 262%.
Hay municipios no muy lejanos al nuestro, como el de Vícar, donde el propio Ayuntamiento gestiona directamente todos sus servicios, entre ellos el del cementerio. En este caso, los deudos del difunto pagan la tasa correspondiente y ya está. Sin IVA, sin IPC y sin revisión anual del 5%. Traducido en euros, es mucho dinero de diferencia entre un caso y otro.
En mi opinión, el gobierno municipal del PP debería pararse a pensar en la forma de amortiguar la histórica subida de los servicios funerarios porque el bolsillo de los ciudadanos ya no da más de sí. Conviene recordar que ni los trabajadores ni los desempleados ni los pensionistas tenemos responsabilidad alguna en la situación actual de déficit de las administraciones públicas. El ciudadano ha cotizado, ha pagado sus impuestos y merece recibir los servicios y prestaciones que le corresponden. Rajoy nos trata como si fuéramos culpables y echa sobre la espalda de los españoles, no de todos, el peso de la recesión.
El caso de los servicios funerarios me duele especialmente porque no hay razón alguna, como no sea los intereses de la empresa, que justifique el coste privativo de enterrar a un ser querido y cuidar de su tumba. Aquí no hay libertad de mercado, ni libre opción del consumidor ni nada de eso. Es un monopolio en toda regla y hay que pasar por el aro que nos han colocado delante, cada día un poco más alto.

No hay comentarios: