sábado, 25 de mayo de 2013

El negocio de los contenedores de ropa crece y llena Madrid de buzones ilegales




  • El Ayuntamiento retiró 1.313 de estos puntos de recogida de las calles de la ciudad en 2012, un 31% más que el año anterior.
  • Cada uno puede generar hasta 3.500 euros al año, según la OCU.
  • No pagan impuestos y sus dueños se aprovechan de la buena fe de quienes depositan sus prendas para hacer negocio.
LAEDICION.NET Hay decenas en las calles de Madrid. En esquinas, recovecos, junto a los cubos de la basura o los del reciclado de papel y vidrio. Quienes los colocan lo hacen clandestinamente y a sabiendas de que se enfrentan a multas de entre 751 y 1.500 euros, pero, aun así, lo siguen intentado. El negocio de los contenedores ilegales de ropa se ha disparado en los últimos tiempos en Madrid. Solo en 2011, el Ayuntamiento de la capital retiró 997 puntos no autorizados de recogida. Ninguno de ellos había solicitado permiso de ocupación de la vía pública ni había pagado los impuestos correspondientes.
Los propietarios de los contenedores 'pirata' los disfrazan con pegatinas o símbolos institucionalesEn 2012, la cifra de 'capturas' creció un 31% hasta los 1.313, en parte por el mayor celo de los vecinos y la Policía Municipal y en parte porque sus dueños cada vez intentan instalar más, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). En 2013, el ritmo está siendo de 4 o 5 diarios, según Humana, la única ONG con contenedores autorizados.
Los propietarios de estos buzones son empresas o, directamente, redes que pretenden aprovechar la buena voluntad de los madrileños para sacar tajada. La mayor parte de las veces se presentan como ONG. Otras, tratan de imitar los recipientes autorizados colocando pegatinas que simulan las auténticas o, incluso, el escudo municipal y la bandera de la Comunidad de Madrid. Llamar a los teléfonos móviles que aparecen en estos soportes es prácticamente inútil, porque rara vez contestan o devuelven las llamadas.
En todos los casos, la ropa termina en almacenes o domicilios que seleccionan, arreglan si es necesario y venden la ropa a tiendas de segunda mano o en mercadillos como los de La Elipa o el rastro de Madrid. También se han detectado envíos al norte de África, Sudamérica o Europa del Este.

Madrid, "plagada"

El negocio, alerta la OCU, es lucrativo: cada depósito, con capacidad para unos 100 kilos de prendas y calzado, puede llegar a generar hasta 3.500 euros al año. Solo en el barrio de Las Rosas la organización localizó a principios de año 16 buzones de los que 14 eran ilegales. La ciudad, aseguran, está "plagada" de ellos. La pasada semana, este diario comprobó la existencia de varios en la calle del Almendro (Latina), Juan Álvarez Mendizábal (Moncloa), o Cardenal Silíceo (Prosperidad).
La situación se repite en el resto de municipios de la región. Eso, a pesar de que los asaltos para robar las prendas o la sustracción de los propios contenedores para venderlos como chatarra son cada vez más frecuentes. Las afectadas no denuncian porque saben que sus contenedores son ilegales. "La crisis ha hecho que algunos afinen el ingenio para ganarse la vida", indica un policía municipal a ESTE DIGITAL
Si veo a alguien echando ropa en un contenedor falso, le alerto de que es una estafaY tanto que lo hacen. El pasado mes de abril, agentes del distrito de Chamberí detuvieron a dos individuos vestidos con uniformes de operarios del Ayuntamiento que habían serigrafiado su furgoneta con los colores que usa el Área de Medio Ambiente para intentar pasar desapercibidos mientras colocaban y recogían ropa de sus recipientes cerca de la calle de Princesa.
El Consistorio alerta de que la colaboración vecinal es fundamental para acabar con estas prácticas, bien notificándolo al Área de Medioambiente (91 588 10 00 o 010 para información general) o bien alertando a las patrullas de la Policía Municipal presentes en la zona.
Ana P., de 31 años y residente en la zona centro, ha optado por otra táctica: "Si veo a alguien echando ropa en un contenedor falso, le alerto de que es una estafa o pongo un letrero con rotulador". El boca a boca también funciona.

Contenedores autorizados

En la capital, Humana es la única ONG autorizada para recoger ropa. Sus 150 recipientes, verdes y con una estética más cuidada que los ilegales, solo están situados en puntos limpios y edificios de titularidad municipal como los polideportivos. También recogen ropa en sus 11 tiendas.
Según la organización, el 12% de la ropa recogida va a sus tiendas. El 47% se vende a comerciantes en África, mientras que otro 31% se envía a plantas de reciclaje. Un 10% ni siquiera puede usarse, por lo que va a los vertederos. Si Humana obtiene más ropa de la que puede clasificar, la vende a otras plantas de reciclado.
Esta actividad comercial ha sido criticada por sus detractores. Humana ha sido relacionada con la secta danesa Tvind, extremo que la ONG niega. El Ayuntamiento de Valencia, por ejemplo, ha decidido retirar sus contenedores de la vía pública por la existencia de una parte de negocio en su actividad. Con los beneficios obtenidos, Humana asegura financiar proyectos de cooperación al desarrollo en África, Sudamérica y Asia. Para contrarrestar las acusaciones, la entidad ofrece en su web sus cuentas y auditorías.

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