miércoles, 12 de noviembre de 2008

Tormenta en el Grupo Popular

De Cospedal admite choques entre la dirección del PP y un sector de diputados y Sáenz de Santamaría alaba a la "mayoría" de parlamentarios que "trabajan"
El Congreso de Valencia que supuso la reelección de Mariano Rajoy al frente del PP no ha logrado acabar por entero con las discrepancias internas en las filas populares, concentradas ahora en el grupo parlamentario pero sin manifestarse con la publicidad de antaño. Al menos no hasta ayer, cuando las dos mujeres fuertes de los populares, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, reconocieron públicamente la situación.

La número dos de los populares aseguró que hay disidentes que "no están a gusto" con su situación dentro del partido y, no sólo eso, sino que actúan contra la dirección que encabeza Rajoy. Así lo volvió ayer a denunciar De Cospedal, que ya el pasado fin de semana dijo que hay "algunos cobardes anónimos que reman en contra".

Para evitar que minimizar la controversia, De Cospedal recalcó que esos discrepantes no le preocupan lo más mínimo ya que no son personas con "capacidad" para crear "un gran proyecto para el PP, ni para la sociedad".

La número dos insistió en que no se trata de un "auténtico sector crítico", sino de "personas que no están a gusto con su situación, que les gustaría quizás ocupar otras responsabilidades y no les gusta como se están haciendo las cosas".

En declaraciones a una emisora de radio e interrogada sobre si se refería a algún zaplanista aseguró que no se estaba refiriendo para nada "al señor Zaplana que como todo el mundo sabe está alejado de la política" pero sí señaló que se trata de personas que "pueden pertenecer a antiguas familias o sectores" del PP que hacen "una labor callada y constante".

En un tono mucho más conciliador se expresó la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, que también reconoció las discrepancias aunque trató de minimizar la polémica al señalar que "en todos las familias hay gente que no piensa igual".

La otra mujer de confianza de Rajoy y sucesora de Zaplana al frente del Grupo Popular, defendió la labor de sus compañeros en el Congreso. "Me siento muy contenta con el trabajo de mi grupo, que es lo que me importa", afirmó en una rueda de prensa sobre las supuestas críticas que un sector del grupo parlamentario habría trasladado a la portavoz, así como a las reacciones que suscitó un comentario suyo de hace dos semanas cuando dijo que si los diputados no querían asistir a los plenos, sería más conveniente que renunciaran a sus escaños.

Saénz de Santamaría quiso rebajar la polémica alabando la labor de sus diputados e indicando que "la inmensa mayoría" están en la Cámara "para trabajar". También quiso aclarar que no ha recibido ningún "malestar" de los parlamentarios de su grupo e incidió en que los diputados, "cuando tienen algo que aportar", se lo han comunicado, pues su actitud consiste en estar "abierta a todo tipo de críticas si son constructivas". La controversia coincidió con la reunión que ayer mantuvo el grupo popular. Para evitar malentendidos, aclaró que no fue un encuentro "extraordinario" sino que tenía como objetivo preparar el debate y las votaciones de los Presupuestos.

Sin embargo, a pesar del afán conciliador de Sáenz de Santamaría parece que entre los diputados hay quien se ha sentido aludido por las palabras de Cospedal. Antes de dicha reunión, el diputado del PP por Toledo, Alejandro Ballestero, aseguró que "pensar diferente" "nunca" supone "remar en contra" y quiso dejar claro que no se considera ningún "cobarde anónimo".

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