martes, 6 de enero de 2009

¿Por qué ir a Misa?

El desdén de la práctica religiosa por la juventud no es sólo a causa de un ambiente inmoral o pasota, sino a la ignorancia sobre lo esencial. Realidades tales como la Ley del Amor cuyo desprecio implica la condenación eterna, la felicidad que proporciona la cercanía y la confianza en Dios como Padre, o considerar la vida como una inversión divina de la que rendiremos cuentas al morir, constituye la verdadera sabiduría y un gran soporte vital. La catequesis escolar y familiar, debería difundir la trascendencia de la Misa. S. Leonardo afirmaba que más valor tenía a asistir a una de ellas con devoción que ayunar un año a pan y agua, mientras que S. Bernardo la consideraba superior a entregar todas las posesiones como limosna y peregrinar por toda la tierra. La ley de Dios sólo nos manda hacer lo que nos conviene y nos muestra a su Iglesia como una Madre de la que manan todos los bienes espirituales sin pedirnos nada a cambio.

María D. Bravo

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